7.10.03

Pronto regresaré a escribir. Es que me come el tiempo.

JM

2.10.03

Sólo aclarando

El post anterior no refleja mi sentido de ánimo actual. Es, simplemente, un pensamiento para algo, un poema, un texto, qué se yo, pero si no lo escribía por allí, se me olvida.

Ahora sí, ciao

JM

1.10.03

¿A quién se le reclama, a qué d[D]ios, cuando la vida se va al carajo, cuando las cosas no están como deberían, cuando se ha aceptado la responsabilidad de los actos propios?

JM
Por esto, se supone, no me dieron la beca:

Caminarás al horizonte

Me quedaré sentado,
tú, caminarás al horizonte,
alejándote.

No me fijaré en tus huellas,
no te seguiré,
ni buscaré tu rastro.
Dejaré que te pierdas
en la memoria,
en las rocas.

Viajarás muy lejos,
no volveré la vista
y me quedaré aquí
a heredar el viento.


Cómo poder pensar

Cómo poder pensar
de vuelta en gaviotas,
en las cuevas lejanas,
en terrenos sin forma.

Cómo pensar de vuelta
en castillos o princesas,
en libélulas parlantes,
en secretos soterrados.

Cómo poner la vista
en los viajes sin rumbo,
en las noches en vela,
en la muerte
o las estrellas.

Cómo apartarme,
de tus ojos verdes,
de la piel de arenisca,
de tu contundente
presencia.

Cuando partan
Cuando partan
pararé los relojes,
el del buró, el despertador,
los tres relojes que tenía ella:
el azul, el morado y el negro.

Me quedaré sentado
unas horas, quizá unos días.

Me pondré de pie
daré una última ronda a la casa:
lavaré los trastes,
vaciaré la tina,
haré las camas.

Un tiempo después de terminar
de oír sus pasos alejarse,
limpiaré el refri,
desconectaré todos los enseres:
la cafetera, la lavadora, el micro.

Limpiaré el comedor,
dejaré todo reluciente.
Borraré el mensaje del teléfono,
borraré el disco duro del ordenador.

Después de dejar todo listo
y reluciente,
después de hacer todas las llamadas:
saldré corriendo,
desquiciado,
llorando y lamentándome.

Saldré arrastrándome,
atenazadas las piernas de dolor,
con miles de nudos en la garganta.

Saldré corriendo,
con el miedo detrás mío.

Cuando partan,
saldré corriendo
detrás suyo.

Cuando partan,
saldré tras ellos.
Mis días vacíos, grises.
Cuando partan,
moriré con ellos.

El perdón

¿Quién
habrá
de perdonarte?

¿Quién
justificará
tu error?

La voces
se escuchan,
miles
de ellas,
repiten:

... perdónate,
no sabes
lo que haces...

Hay tres días

Hay tres días,
tres en la muerte
y tres en el ocaso.

Viven las madres con el vientre abierto,
las gaviotas caen en picada,
sobre sus pechos.

Gimen los humos de la llama,
mientras los soles
se ocultan tras las nubes.

Los vigilantes se van de ronda,
las niñas abren su sexo a la noche
y las piernas tiritan de angustia

Son cinco valles en el alba,
tres de la muerte y
dos de ocaso.

Las lágrimas se derraman
en la hierba junto a
los muertos de la tarde.

Son cinco pasos para salir:
respirar el aire, gozar,
repetirlos dos veces y expirar.

Los cantos callan el espacio,
el olivo gime,
los otros callan.
Caen los tumultos en las calles,
los soles se suicidan en lo alto,
cae dios en el crepúsculo.

Los dientes se cierran en el dolor
de la ausencia;
huye la fe y se esconde en todas partes.

Falta dios en las alturas,
libre queda el albedrío.
No duraste más de dos mil años.

Se despejan las almas de tu rostro,
la sangre deja de salir por las heridas.

Las olas brincan y lanzan dentelladas,
los delfines se acuestan y
hacen el amor al alba.

Dos noches de sucesos desleídos,
los dragones no aparecen,
las siete cabezas fueron cortadas.

Las vírgenes han muerto
con las piernas abiertas y
un hombre en la cama.

Los presos rezan por tu misericordia
y caen de lo alto de las torres:
Echan a volar los cabellos y maldicen tu nombre.
Los ojos se cierran a tu palabra,
los sacerdotes se desnudan
y tienen sexo con tus ídolos

Tu hijo quema el libro,
lo hace trizas y
te niega siete veces

Caen los llantos de los cielos.
Tú,
haz muerto.

La casa vacía

Por las paredes se va arrastrando,
con un dejo de nostalgia, el vacío.
Las sombras de los habitantes se alargan
a las seis de la tarde.

El sol incandescente deja de tocar
los muebles y se retira ante la
ominosa presencia del cansancio.

Todo va quedando en silencio,
todo se va haciendo negro.
Afuera la luz, es tragada por las montañas.

El olor del pasado va emergiendo de los rincones,
el vapor de la soledad deja escapar pequeños suspiros.

Ya nadie queda para mirar las fotografías,
para atender la mesa, para preparar las viandas.

En esta casa vacía, nadie más vive,
nadie más existe.

La desgracia

Haré de mi vida la desgracia
y obtendré así tu mirada.

Así te maldigo desde ahora:
con los ojos puestos en
la decadencia.

La desgracia sea tu nombre
para siempre.

La ira

Te he odiado meticulosamente.
He odiado a tus santos,
hasta el cansancio.
A cada uno de los tuyos he negado.

A cada paso,
con cada respiración,
más odio.

A cada día.
A cada segundo.
A cada ciclo de mí,
he borrado tu nombre
de mi historia.

Hago pasar mis dedos
por tus letras y
no reflejan
su sentido
por más que entierre
mis uñas en su cuerpo.

Cae la sangre del papel
y no dice nada.
No hay angustia, no hay dolor,
no hay llanto. Sólo la ira
como sombra queda.

Los hijos de Dios

Cómo creer en ti, si has mandado a tu hijo
no a la cruz, sino a las llamas
y así,

con las alas quemadas
hasta la carne viva,
con la injusticia de tu soberbia,
tomó el infierno.

y lo modelo a tu imagen
y semejanza,
a tu idea y deseo.

Mandaste a tu primer hijo a las llamas,
mandaste al segundo a la tierra.
El tercero morirá ahogado.

Los ojos de ésa niña

Los ojos de ésa niña
son color verde.
Son del color de la muerte.
No del verde podredumbre,
sino esmeralda.
Son los ojos de una muerte sana,
de una muerte elegante,
desnuda,
tumbada sobre la cama.

Maldigo

Te maldigo a ti,
a tus siete arcángeles,
a tus santos y vírgenes.
Maldigo tu existencia
y tu nombre

Ten de vuelta lo que me has dado:
la maldición del cuerpo
la angustia del pecado.

Maldigo tus vírgenes y
tus hipócritas santos.
Que las velas y cirios
quemen tus pies y
te abran las heridas.

Seas maldito siete veces:
una por cada infierno,
una por cada muerte
en tu nombre

Que junto a tu trono
descansen los condenados,
los parricidas y los herejes;
que griten a tu oído las injurias
y vayan contando tus pecados.

Me arrancaré los ojos

Me arrancaré los ojos
y miraré con el alma,

Mientras maldigo tu nombre,
florecerán pétalos en mis cuencas.
Los girasoles te aplastarán
con la lluvia de diciembre.

Cantarán las nuevas aves
el himno pagano de tu desgracia.
Serán las últimas horas
en que estarás sentado mirando
como se destruye mi alma
y escuchando mi voz en tu cabeza

En cada respiración
está impregnado el tufo de la muerte.
Tú ahí sentado, morirás en decadencia,
los ojos de tus santos estarán vedados.
Se abrirán en las sombras,
las desgracias.
Se quebrará la piedra en que estás labrado,
el polvo descansará en tu regazo.

Me arrancaré los ojos
para verte fijamente.
Mientras los ayeres
se desgranan.

De pronto siento un nudo que se va corriendo hacia mi garganta, unas irremediables ganas de llorar. Estoy tan harto, tan lleno de ira, de frustración de... de... ME LLEVA LA CHINGADA. Necesito gritarlo a los cuatro vientos, que la voz, mía, sea arrastrada hasta los últimos confines del planeta y que quien la escuche se quede callado un segundo para después, como es de esperarse, siga con su vida...

JM

PD
Estoy bien, únicamente un poco enojado.

30.9.03

por obra y gracia de Alberto Chimal, tienen blog para un rato más.

JM
Ok, ha quedado decidido

Si nadie lee este blog en las próximas 24 horas y da fe ante notario [dejan un comentario a este u otro post, ponen un mensaje en el chatterbox de la izquierda y me mandan un correo; las tres cosas], este blog dejará de existir.

PD
Que no ven que quiero que alguien me lea?

PD2
El mail, mejor envíenlo a incannus@hotmail.com

JM

26.9.03

Lo siguiente es autoría de la aleta de Deíctico que por fin juró no estrangular a nadie ni hacer naves espaciales de papel [?], por lo cual hemos dejado en libertad.

El amor de las moscas

El amor de las moscas
es de mil ojos
de podredumbre perpetua

se va con el aire
(o) se queda en el excremento
el amor de las moscas
gira sobre una mesa

es un amor a rosas muertas
de abismos negros
de pateón y fruta vieja

El amor de las moscas
es de trasparentes alas resecas
de infectas caricias
llega con el olor a viejo

El amor de las moscas
es de ninguna gente
de ninguna hora

de un sólo día
de una sóla muerte

El amor de las moscas
zumba en el oído
pega en el vidrio claro
es de noche inoportuna

El amor de las moscas
se consuma en una muerte
resucita de los desperdicios

es un amor que vive
por la muerte

por Aleta de Deíctico

©2003, Incannus Ltd.
Debido a que esta parte del cuerpo de Deíctico ha demostrado ser completamente independiente de su antes dueño, toda obra hecha por ella, es propiedad absoluta de Incannus Ltd.
©2003, José Hipólito

24.9.03

El trabajo de la marmota

Ustedes recordarán una película con Bill Murray que se llamaba El día de la marmota. En esta película el protagonista se veía arrastrado a repetir, vez tras vez, el mismo día hasta que no me acuerdo qué pasaba.

Pues bien el trabajo en el que laboro es algo muy parecido a la anécdota de dicha película, sólo que en mi caso no es un día, sino todo el año. Todo se repite de acuerdo a como sucedió el año anterior. En las mismas fechas se mueren gentes y hay que hacerles homenajes, en las mismas fechas hay problmas con tales cosas, en las mismas fechas tal otra cosa. El colmo es que son los mismos problemas del año pasado [parafraseando al extrañado Bef "go figure!"].

JM
Exantema súbito

Antes que cualquier otra cosa quiero hacer notar que este sitio electrónico NO ES UNA PÁGINA DE ESPECIALIDADES MÉDICAS. Los datos contenidos en ella no están corroborados por ningún médico calificado. Son simplemente información recopilada de páginas de internet

Orlando está enfermito. Hay una nueva enfermedad llamada Roseóla que, según los doctores, es la versión debilitada de un virus del estilo de la Rubeola y compañía [léase varicela, sarampión, etc]. En este caso específico la enfermedad la provoca el virus del herpes humano 6 [en casos muy raros se ha detectado como causante a su primo hermano el herpes humano 7].

La teoría es que a lo largo de las generaciones de seres humanos que nos hemos vacunado contra estos bichos: a) ellos se han debilitado, b) algunos se hacen más fuertes, o c) nuestro sistema inmunológico es más fuerte. Total que la enfermedad esta provoca un cuadro que dura únicamente cinco días.

El periódo de incubación [es decir del contagio a la aparición de los primero síntomas] va de 5 a 15 días, después de los cuales la temperatura del infante [hay que señalar que esta enfermedad es muy común en niños de 4 meses hasta 3 años, sólo hay registrados poquísimos casos en niños de entre 5 y 6 años, y ningún caso en nadie de mayor edad] sube súbitamente y en ocasiones puede alcanzar los 40 grados centígrados [Orlando llegó a tener 38.5º]. Dicha situación durará alrededor de tres días, después de los cuales, la temperatura, tal como subió se estabilizará en la normalidad. Justo después de la estabilización de la temperatura, una manchitas rojitas y rodeadas en una aureola blanca, muy leves y apenas abultadas, brotaran, sobretodo, en el tronco del cuerpo para después extenderse por las extremidades, la espalda y la cara. Este estadío de la enfermedad tiene una duración de dos días, después de los cuales las ronchas desapareceran y el niño queda en perfecto estado de salud.

Según lo doctores, este enfermedad, que califican como benigna, el único peligro que puede conllevar, son las convulsiones provocadas por altas temperaturas en niños. Aclaran que la mayor parte de los casos en que se han presentado convulsiones, han sido en aquellos pacientes que tienen un historial de convulsiones causadas por temperaturas altas, no en los demás pacientes.

Agrego, pues de mi cosecha, que Orlando, además de todo lo anterior, sintió dolor de estómago, tuvo diarrea, un poco de dolor de articulaciones y un humor bastante difícil.

JM

23.9.03

La primera vez que las ví

Decidí no volver a mirarlas.

JM

22.9.03

Y estoy triste

No fui requerido y me sentó mal el rechazo.

JM
Tipos de angustia

Hoy cuando me dirigía al trabajo me asaltó la angustia. Ya saben, la opresión en el pecho, las ganas de llorar y el sentimiento de que todo saldrá mal. Los recuerdos de las cosas que se hicieron, pero que quizá no se hicieron bien, etc.

Me puse a pensar en los tipos de angustia que existen y hasta el momento he logrado detectar dos tipos:

Garras heladas
Supongo que todos la hemos sentido. Como una bestia que acecha en los lugares más oscuros de nuestra mente. En ese lugar, agazapada, espera un descuido de nuestra parte para saltar sobre nosotros. No es más grande que un perro de regular tamaño. Pero es negra, negra como el peor de nuestros pensamiento, como el recuerdo más tristemente guardado. Y se lanza contra nuestro pecho, y vemos refulgir sus garras de acero perfectamente pulido, afiladas hasta el hartazgo; y dejamos que nos atrape, no tratamos de huir, porque en sus ojos vemos que no tiene sentido, en esos ojos grises, igualmente acerados como las garras. Sus colmillos se entierran, con un tierno y helado abrazo, alrededor de nuestro cuello. Su hálito nauseabundo nos bloquea los sentidos y sólamente sentimos la pesadez de su frío. Mientras tanto, las garras penetran la piel del pecho, traspasan los músculos pectorales, se abren paso entre las costillas y logran rozar el corazón. No lo arañan, no lo lastiman, únicamente los tocan. y ese contacto helado en el pecho, en el corazón mismo, se extiende por la garganta, las mejillas, los ojos y el cerebro. No tiene clemencia y nos deja helados hasta la muerte, hasta más allá de los últimos recuerdos, hasta más allá de las últimas esperanzas.

Viejo oriental gelatinoso
Hay otra angustia, si más cruel y terrible, no lo sé. Pero es un ataque de humedad que se aglutina en el centro del pecho. Como un fuerte golpe de agua que nos deja empapados en sudor, un sudor nocturno de veranos que es reanimado por la suave brisa que entra por una ventana. Esta angustia es como un hombrecillo de rasgos orientales, pero de apenas el tamaño de un gato. Tiene un sombrero como de vietmanita-recoge-arroz-de-la-guerra y está hecho de una gelatina verdosa, apenas traslúcida, pero con zonas ópacas, sobretodo en las mejillas. Está ahí al final de un camino y nos encandila con sus ojos amarillos, nos dice: "ven y quédate tranquilo". Lo seguimos lo suficiente, para que de un momento a otro salte sobre nuestro pecho y nos llene de su humedad fría y gelatinosa. Se anida ahí y va recorriendo su sabor a témpano por todo el cuerpo. Y nos suben las lágrimas a los ojos, y sabemos que no hay más nada en el mundo, mas que la necesidad infinita de vaciar las cuencas, de llorar lo que no hemos llorado en vidas.

JM

11.9.03

Listo

El día de hoy Eugenia y yo hemos, ya, liberado cerca de 140 libros a perfectos desconocidos.
Por la tarde yo haré un poco más con otros tantos libros.

JM

8.9.03

Atentado poético

Lugar: Todo el mundo
Fecha: jueves 11 de septiembre de 2003
Hora: de las 0:00 horas a las 24:00 horas
Instrucciones en esta página

A pesar de no ser una propuesta hecha por Fatal Espejo. Nosotros, los miembros y colaboradores de este Grupo Cultural, nos unimos gustosos a la convocatoria lanzada desde quién sabe que latitudes. En el afán de dar una nueva idea a las mentes costumbristas que ahora quieren ver el 11 de septiembre como un día lleno de miedos y temores. Démosle la vuelta a la moneda y hagamos, [recordando los atentados terroristas en Nueva York, el golpe de estado en Chile o lo que quieran o sin motivos, simplemente por hacerlo y divertirse] el intento de dejar en un lugar público un libro para que un desconocido lo encuentre. Sería hermoso encontrar un libro con su primera página diciendo: "Apreciable desconocido: este libro fue dejado aquí, en este preciso lugar, sólo para que tu lo encontraras y pudieras disfrutar de él"

JM

3.9.03

QueCurioso!
En 1212 ocurrió un hecho sorprendente al que se le ha llamado La cruzada de los niños. cerca de 40,000 niños y niñas alemanes, llenos de entusiasmo y fervor religioso y combativo, partieron de sus hogares guados por un muchacho llamado Nicolás rumbo a Roma. A su paso por Francia se le unieron otros 30,000 niños y se dirigieron a Marsella y Génova. Luego del viaje, los que no habían muerto, se embarcaron con destino al norte de África y a Alejandría. Al llegar, fueron vendidos comoe esclavos.

En 1962, el escritor polaco Jerzi Andrzejewski, publicó una novela acerca de la Cruzada de los niños. El libro completo está escrito en una sola frase, cuyas primeras 40,000 palabras se suceden sin ser interrumpidas por ningún signo de puntuación.
780,000 caballos murieron en la Primera Guerra Mundial
"muertos, muertos, muertos"
Morph de El planeta del tesoro

JM