Tu nombre es vértigo y abismo
tu nombre es vértigo y es abismo
tu nombre es abismo vertiginoso
tu nombre es..............y
...........................go........a
........................ti..............bis
...................vér.................... mo
tu nombre es vértigo abismal
JM
19.8.05
Ideales
Ayer leí el tarot a una compañera del trabajo de Eugenia, debo debo decir que ha sido una semana tarotística, un día antes le leí el panorama a un entrañable amigo que no acostumbra creer en ello más que cuando se da una licencia... digamos, moral.
Cuando leo el tarot de pronto pasan cosas raras, digo no es que hable con una voz que no sea la mía o que se levantes los tapetes y comience a hacer frío mientras el viento gime en la vetnana... no, nada de eso. Es solo que llega una especie de conocimiento extra al que está en el mundo real, como pequeñísimas iluminaciones, como pequeños arrebatos de sabiduría. Por ejemplo, ayer mientras hacía la lectura, salió una carta la cual dice que los ideales están por manifestarse. Fue en el momento que leía el significado de la carta que entendí que los ideales no necesariamente son buenos. Es decir, un ideal es una idea que se lleva a las alturas y se cristaliza como algo perfecto, pero ello no necesariamente quiere decir que sea algo bueno, puede incluso ser un miedo.
Los ideales por manifestarse, en el caso concreto de esa lectura, eran los miedos que estaban atando la vida, los miedos que negaban el movimientos y que condenan al hundimiento y el ahogo.
En resumen hay que tener cuidado con el poder que le damos a nuestras ideas, no vaya a ser que cuando se nos cumplan nuestros anhelos, deseos o ideales, estemos en un mal momento o pensando puras pendejas.
JM
Ayer leí el tarot a una compañera del trabajo de Eugenia, debo debo decir que ha sido una semana tarotística, un día antes le leí el panorama a un entrañable amigo que no acostumbra creer en ello más que cuando se da una licencia... digamos, moral.
Cuando leo el tarot de pronto pasan cosas raras, digo no es que hable con una voz que no sea la mía o que se levantes los tapetes y comience a hacer frío mientras el viento gime en la vetnana... no, nada de eso. Es solo que llega una especie de conocimiento extra al que está en el mundo real, como pequeñísimas iluminaciones, como pequeños arrebatos de sabiduría. Por ejemplo, ayer mientras hacía la lectura, salió una carta la cual dice que los ideales están por manifestarse. Fue en el momento que leía el significado de la carta que entendí que los ideales no necesariamente son buenos. Es decir, un ideal es una idea que se lleva a las alturas y se cristaliza como algo perfecto, pero ello no necesariamente quiere decir que sea algo bueno, puede incluso ser un miedo.
Los ideales por manifestarse, en el caso concreto de esa lectura, eran los miedos que estaban atando la vida, los miedos que negaban el movimientos y que condenan al hundimiento y el ahogo.
En resumen hay que tener cuidado con el poder que le damos a nuestras ideas, no vaya a ser que cuando se nos cumplan nuestros anhelos, deseos o ideales, estemos en un mal momento o pensando puras pendejas.
JM
18.8.05
Tenía el miedo equivocado.
Hace una par de meses, ¿años?, que me siento atrapado en el lugar que ocupo, laboralmente. No hay siguiente paso, no hay nuevas cosas, no hay agradecimientos, no hay renovación. Durante todo este tiempo pensé en la salida del lugar, pero el miedo me detenía, el miedo a perderlo todo. Miedo a dejar las cosas... bueno ese es el miedo que pensé tener. Hace un par de días, me dí cuenta de que el miedo que realmente me ha detenido no se encuentra a mis espaldas, no es uno que me jale, no es una cuerda que esté apenas hogada alrededor de mi cuello, no. Es un miedo que me detiene desde el frente, como una pared que se va haciendo más sólida a cada milímetro que intento penetrarla. Me devora el miedo de no saber hacia dónde voy, de no ver el piso en el que estoy a punto de depositar el peso de mi pie. Ese es el miedo que tengo, el miedo de lo que está por venir, no el miedo de dejar las cosas atrás, ése ya lo supere, ahora debo seguir de frente y tener la fe ciega que tantas veces se me ha dicho debo tener. En fin, aquí vamos pues.
JM
Hace una par de meses, ¿años?, que me siento atrapado en el lugar que ocupo, laboralmente. No hay siguiente paso, no hay nuevas cosas, no hay agradecimientos, no hay renovación. Durante todo este tiempo pensé en la salida del lugar, pero el miedo me detenía, el miedo a perderlo todo. Miedo a dejar las cosas... bueno ese es el miedo que pensé tener. Hace un par de días, me dí cuenta de que el miedo que realmente me ha detenido no se encuentra a mis espaldas, no es uno que me jale, no es una cuerda que esté apenas hogada alrededor de mi cuello, no. Es un miedo que me detiene desde el frente, como una pared que se va haciendo más sólida a cada milímetro que intento penetrarla. Me devora el miedo de no saber hacia dónde voy, de no ver el piso en el que estoy a punto de depositar el peso de mi pie. Ese es el miedo que tengo, el miedo de lo que está por venir, no el miedo de dejar las cosas atrás, ése ya lo supere, ahora debo seguir de frente y tener la fe ciega que tantas veces se me ha dicho debo tener. En fin, aquí vamos pues.
JM
Les recomiendo visitar el blog de Ángeles y demonios que, aunque aún no tengo bien entendido el proyecto, está muy interesante y por lo general su lectura deja muy buen sabor de boca.
Seguimos en contacto.
JM
Seguimos en contacto.
JM
16.8.05
Va de nuez...
Cortarse el cabello es una costumbre habitual, sobretodo cuando grandes cambios han sucedido en nuestras vidas. Lo he visto y lo he hecho... incluso sé que lo he leído en alguna parte. Supongo que habrá un simil en la acción de remodelar la plantilla de nuestro blog. Así pues, les dejo esta nueva vista en aras de una nueva etapa. Especialmente dedicada para los pocos que siguen visitando esta abandonada bitácora.
JM
Cortarse el cabello es una costumbre habitual, sobretodo cuando grandes cambios han sucedido en nuestras vidas. Lo he visto y lo he hecho... incluso sé que lo he leído en alguna parte. Supongo que habrá un simil en la acción de remodelar la plantilla de nuestro blog. Así pues, les dejo esta nueva vista en aras de una nueva etapa. Especialmente dedicada para los pocos que siguen visitando esta abandonada bitácora.
JM
7.7.05
Hubo bombazos en Londres. Justo un día después de ser anunciado el veredicto del Comité Olimpico Internacional y nombrar a esa ciudad como sede de los Juegos en 2012. Justo cuando los líderes de las ocho naciones más poderosas del mundo estaban reunidos en aquel país. Un número desconocido de muertos, algunos desaparecidos y muchos, muchísimos heridos. Es triste, sí. Pero lo que me parece aún más triste es lo que encontré en la página de la agencia de noticias Reuters. En el artículo que ellos preparan, además de dar los detalles sobre el "atentado", informan sobre los consejos que da The Islamic Human Rights Commission a la población de dicha religión:
"[...] The Islamic Human Rights Commission warned London Muslims to stay at home to avoid any violence aimed at them. [...]".
Eso y no los muertos. Eso y no la violencia del ataque. Eso y no los heridos. Eso y no los niños y adolescentes lastimados. Eso y no la seguridad del "mundo occidental" [whateverthatfuckmeans]. Eso y no el hecho de dejar fuera de las platicas del G8 el medio ambiente y la pobreza en África. Eso, el consejo que TIENE que dar The Islamic Human Rights Commission, debido a la gran estupidez humana, es lo MÁS TRISTE de todo.
No es posible que los mismo que están provocando los ataques terroristas, además de poner en peligro a sus "enemigos", también lo hagan con su propio pueblo. Hoy por la mañana, escuché en el radio que algunas organizaciones musulmanas están completamente en desacuerdo con el actuar de los grupos terroristas, orillandolos a exclamar algo pareceido a: ¿En qué nos hemos equivocado para provocar tanto dolor?.
Y las cosas pasan, han pasado siempre y supongo que lo harán por siempre, no lo sé. Las guerras, las victorias, las derrotas, han formado parte de la vida desde su más primigenio principio. Lo que no me preocupa es la ola de discriminación que se está desatando. Porque la gente no entiende que el que puso las bombas o incluso murió con ellas, no tiene nada que ver con su vecino de ascendencia medioriental. No me quiero imaginar una familia musulmana tratando de hacer su vida en un barrio londinense, sin tener nada que ver con los que pusieron las bombas, sin nada que temer y que de pronto estallen las ventanas de su apartamento. Que se comiencen a incencdiar sus cortinas. Que sus hijos griten aterrados, sin entender qué es lo que está pasando. Que ellos mismos, la pareja que es la raíz de dicha familia, no entiendan por qué una turba enardecida está tratando de lastimarlos.
la noticia completa de la Agencia Reuters sobre los atentados en Londres aquí.
JM
"[...] The Islamic Human Rights Commission warned London Muslims to stay at home to avoid any violence aimed at them. [...]".
Eso y no los muertos. Eso y no la violencia del ataque. Eso y no los heridos. Eso y no los niños y adolescentes lastimados. Eso y no la seguridad del "mundo occidental" [whateverthatfuckmeans]. Eso y no el hecho de dejar fuera de las platicas del G8 el medio ambiente y la pobreza en África. Eso, el consejo que TIENE que dar The Islamic Human Rights Commission, debido a la gran estupidez humana, es lo MÁS TRISTE de todo.
No es posible que los mismo que están provocando los ataques terroristas, además de poner en peligro a sus "enemigos", también lo hagan con su propio pueblo. Hoy por la mañana, escuché en el radio que algunas organizaciones musulmanas están completamente en desacuerdo con el actuar de los grupos terroristas, orillandolos a exclamar algo pareceido a: ¿En qué nos hemos equivocado para provocar tanto dolor?.
Y las cosas pasan, han pasado siempre y supongo que lo harán por siempre, no lo sé. Las guerras, las victorias, las derrotas, han formado parte de la vida desde su más primigenio principio. Lo que no me preocupa es la ola de discriminación que se está desatando. Porque la gente no entiende que el que puso las bombas o incluso murió con ellas, no tiene nada que ver con su vecino de ascendencia medioriental. No me quiero imaginar una familia musulmana tratando de hacer su vida en un barrio londinense, sin tener nada que ver con los que pusieron las bombas, sin nada que temer y que de pronto estallen las ventanas de su apartamento. Que se comiencen a incencdiar sus cortinas. Que sus hijos griten aterrados, sin entender qué es lo que está pasando. Que ellos mismos, la pareja que es la raíz de dicha familia, no entiendan por qué una turba enardecida está tratando de lastimarlos.
la noticia completa de la Agencia Reuters sobre los atentados en Londres aquí.
JM
26.4.05
1.4.05
Dos desafueros, dos
A levantar ámpulas se ha dicho.
Hoy por la mañana, se suponía se daría el fallo resolutivo sobre el desafuero a Andrés Manuel López Obrador, lo que muchos no sabíamos, y yo me enteré hace unas horas, es que dicho fallo no quiere decir que AMLO ya esté desaforado. La resolución que se dio el día de hoy fue hecha por la Comisión de Dictaminación del Congreso para ver si el asunto sí valía pasar a ser discutido en el mismo. Así pues, la resolución del día de hoy, que por cierto se hizo larga y tediosa la espera, sólo quiere decir que los miembros de nuestro H. Congreso, tienen permiso de votar en el asunto para, ahora sí, darle un desenlace el lío este.
Obrador entró a la sesión alrededor de las 10 horas y salió cerca de las dos de la tarde diciendo que: A) no dejaría que nadie pagara su fianza, B) que llamaba a la insurrección social (si se me permite un comentario muy personal en este rubro: QUÉ PENDEJADA!!!!!!!!!!!!!!!) y C) que todo era un compló en su contra, encabezado por Salinas y Fox para destruirlo.
Teniendo en cuenta la paranoia de este señor, se me antoja pensar, más bien, que el Compló sí existe, pero que no es en contra de él, sino en contra de nuestro país, y que si está orquestado por Salinas o quien sea, no es para destruir a López Obrador, más bien se me antoja una estrategia para comvertirlo en un mártir social y así asegurarse las eleccionas próximas de 2006.
Pero con lo que no contaba el querido Peje es que sí, repito sí, había un Compló en su contra, pero organizado nada más y nada menos que por la Santa Sede, sí por el Vaticano. Casi a la par en que comenzaba la sesión de la Comisión Dicaminadora, en Italia, el Sumo Sacerdote de la Iglesia Católica, estaba padeciendo de problemas de salud que, hasta el momento, mantienen en vilo su existencia en esta tierra. Esta noticia opacó, de manera abrumadora, los chillidos de Andresito, que además del berrinche de haber perdido esta batalla ante Fox, Salinas o quien el más quiera, perdió la nota principal en los noticieros nacionales. Las ediciones vespertinas de los diarios nacionales, dedicaban sus primeras páginas a un Papa agonizante, la mejor de las veces, y a un Papa muerto, en las más amarillistas.
¿Y dónde está el segundo desafuero que anunié? Pues allí mismo. El Papa, literalmente ha sido desaforado y ese sí es un desafuero legítimo. Tras vivir tantos años bajo el amparo de su deidad y prevalecer ante la muerte, el día de hoy, Carol Wojtila (Lolek, como lo llamara su madre), dejó su fuero celestial para que la Muerte pudiera prepararlo para lo que le sigue, cualquier cosa que esto sea. Ahora le toca dar cuentas a su Alto Jefe y adecuar las cuentas que tiene con ese panteón, ya sin la protección de ser la cabeza de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Buena suerte Lolek, a pesar de la empresa que representaste en la tierra, parecías buena persona.
Ahora empezarán los dimes y diretes, las vueltas de tuerca, las insidias y amenazas, intrigas y traiciones... sí en lo de AMLO, pero yo me refería a la nueva edición del papado.
JM
A levantar ámpulas se ha dicho.
Hoy por la mañana, se suponía se daría el fallo resolutivo sobre el desafuero a Andrés Manuel López Obrador, lo que muchos no sabíamos, y yo me enteré hace unas horas, es que dicho fallo no quiere decir que AMLO ya esté desaforado. La resolución que se dio el día de hoy fue hecha por la Comisión de Dictaminación del Congreso para ver si el asunto sí valía pasar a ser discutido en el mismo. Así pues, la resolución del día de hoy, que por cierto se hizo larga y tediosa la espera, sólo quiere decir que los miembros de nuestro H. Congreso, tienen permiso de votar en el asunto para, ahora sí, darle un desenlace el lío este.
Obrador entró a la sesión alrededor de las 10 horas y salió cerca de las dos de la tarde diciendo que: A) no dejaría que nadie pagara su fianza, B) que llamaba a la insurrección social (si se me permite un comentario muy personal en este rubro: QUÉ PENDEJADA!!!!!!!!!!!!!!!) y C) que todo era un compló en su contra, encabezado por Salinas y Fox para destruirlo.
Teniendo en cuenta la paranoia de este señor, se me antoja pensar, más bien, que el Compló sí existe, pero que no es en contra de él, sino en contra de nuestro país, y que si está orquestado por Salinas o quien sea, no es para destruir a López Obrador, más bien se me antoja una estrategia para comvertirlo en un mártir social y así asegurarse las eleccionas próximas de 2006.
Pero con lo que no contaba el querido Peje es que sí, repito sí, había un Compló en su contra, pero organizado nada más y nada menos que por la Santa Sede, sí por el Vaticano. Casi a la par en que comenzaba la sesión de la Comisión Dicaminadora, en Italia, el Sumo Sacerdote de la Iglesia Católica, estaba padeciendo de problemas de salud que, hasta el momento, mantienen en vilo su existencia en esta tierra. Esta noticia opacó, de manera abrumadora, los chillidos de Andresito, que además del berrinche de haber perdido esta batalla ante Fox, Salinas o quien el más quiera, perdió la nota principal en los noticieros nacionales. Las ediciones vespertinas de los diarios nacionales, dedicaban sus primeras páginas a un Papa agonizante, la mejor de las veces, y a un Papa muerto, en las más amarillistas.
¿Y dónde está el segundo desafuero que anunié? Pues allí mismo. El Papa, literalmente ha sido desaforado y ese sí es un desafuero legítimo. Tras vivir tantos años bajo el amparo de su deidad y prevalecer ante la muerte, el día de hoy, Carol Wojtila (Lolek, como lo llamara su madre), dejó su fuero celestial para que la Muerte pudiera prepararlo para lo que le sigue, cualquier cosa que esto sea. Ahora le toca dar cuentas a su Alto Jefe y adecuar las cuentas que tiene con ese panteón, ya sin la protección de ser la cabeza de la Iglesia Católica Apostólica y Romana. Buena suerte Lolek, a pesar de la empresa que representaste en la tierra, parecías buena persona.
Ahora empezarán los dimes y diretes, las vueltas de tuerca, las insidias y amenazas, intrigas y traiciones... sí en lo de AMLO, pero yo me refería a la nueva edición del papado.
JM
23.2.05
Se me están olvidando tus gustos
se me están olvidando tus costumbres
¿dónde estás?
¿con quién estás?
¿Con tu Dios o con los míos?
¿Dónde estás?
¿dónde?
ven pronto
que se me está olvidando tu piel
tu sonrisa
se me está olvidando el blanco de tus ojos
se me olvida
se está marchando de mi tu recuerdo
¿dónde estás?
¿dónde?
¿qué no entiendes?
¿no entiendes que se me está olvidando tu rostro?
se me están olvidando tus costumbres
¿dónde estás?
¿con quién estás?
¿Con tu Dios o con los míos?
¿Dónde estás?
¿dónde?
ven pronto
que se me está olvidando tu piel
tu sonrisa
se me está olvidando el blanco de tus ojos
se me olvida
se está marchando de mi tu recuerdo
¿dónde estás?
¿dónde?
¿qué no entiendes?
¿no entiendes que se me está olvidando tu rostro?
El fin de la traición
[1]
traición.
(Del lat. traditi(o, -o-nis).
1. f. Falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener.
2. f. Der. Delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria.
(Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española)
[2]
En el caso de la primera siginficancia:
Sí, pasaron muchas cosas la semana pasada que rompieron con la fidelidad, quizá ilusoria, que tenía la realidad que me rodeaba. Sí, la lealtad de mi y hacia mi, fue bruscamente alterada en varios casos.
En el caso de la segunda definición:
Sí se cometieron actos, entendidos o sustituidos por el término delito, en contra de mi seguridad, "mi" en sustitución de la patria.
[3]
La traición también puede verse como un cambio, uno brusco.
[4]
Tener el control da seguridad. Todo controlado te permite saber exactamente qué es lo que sucederá al instante siguiente y por ende actuar en consecuencia para poder abortar los dichos peligros que atentan contra la seguridad de nos.
[5]
La traición impide el control. La traición es una variable que se sale de la ecuación de control.
[6]
El control es pérdida de movimiento aleatorio.
[7]
La traición es la pérdida del control sobre el movimiento, haciéndolo si bien aleatorio, en ocasiones errático.
[8]
El movimiento es avance. Un sistema sin movimiento es un sistema muerto.
[9]
El movimiento constante y controlado, permite avance, pero constituye un obstáculo para la inovación.
[10]
La tradición, en tanto resorte de los movimientos erráticos, es la madre de una posible inovación.
[11]
Ante la traición hay que actuar de manera inmediata para solucionar los problemas subsecuentes y lograr una nueva estabilidad, que no necesariamente sea igual a la original. Es decir, es posible que el movimiento provocado por la traición, obligue a una reevaluación de rutas y desempeño.
[12]
Es decir, la traición, en cierto sentido desemboca en nuevas alternativas, nuevos movimientos.
[13]
En resumen, la traición es un cambio brusco, la destrucción de los esquemas existentes.
[14]
Allí es donde radica el problema más grave. El cambio. Soy el partidario número uno de la estática.
[15]
Pero el movimiento es necesario, lo sé. Aunque... me cuesta trabajo.
[16]
La traición permite el movimiento y por ende una avance evolutivo, en tanto que permite el reajuste a nuevas circunstancias. Vuelve a ser la ley del más fuerte. Si sobrevives pasas de nivel, por así decir.
[17]
Ya no estoy peleado con la traición. Como todas las cosas, es parte del ser humano.
[18]
Los que es es porque así tenía que ser, de no tener que haber sido así, entonces no sería, pero así es.
[19]
Hay que hacer lo que se tiene que hacer y liberarnos del karma.
[20]
Una disculpa por lo criptico de todo lo anterior... no se preocupen, ya pasó.
[1]
traición.
(Del lat. traditi(o, -o-nis).
1. f. Falta que se comete quebrantando la fidelidad o lealtad que se debe guardar o tener.
2. f. Der. Delito cometido por civil o militar que atenta contra la seguridad de la patria.
(Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española)
[2]
En el caso de la primera siginficancia:
Sí, pasaron muchas cosas la semana pasada que rompieron con la fidelidad, quizá ilusoria, que tenía la realidad que me rodeaba. Sí, la lealtad de mi y hacia mi, fue bruscamente alterada en varios casos.
En el caso de la segunda definición:
Sí se cometieron actos, entendidos o sustituidos por el término delito, en contra de mi seguridad, "mi" en sustitución de la patria.
[3]
La traición también puede verse como un cambio, uno brusco.
[4]
Tener el control da seguridad. Todo controlado te permite saber exactamente qué es lo que sucederá al instante siguiente y por ende actuar en consecuencia para poder abortar los dichos peligros que atentan contra la seguridad de nos.
[5]
La traición impide el control. La traición es una variable que se sale de la ecuación de control.
[6]
El control es pérdida de movimiento aleatorio.
[7]
La traición es la pérdida del control sobre el movimiento, haciéndolo si bien aleatorio, en ocasiones errático.
[8]
El movimiento es avance. Un sistema sin movimiento es un sistema muerto.
[9]
El movimiento constante y controlado, permite avance, pero constituye un obstáculo para la inovación.
[10]
La tradición, en tanto resorte de los movimientos erráticos, es la madre de una posible inovación.
[11]
Ante la traición hay que actuar de manera inmediata para solucionar los problemas subsecuentes y lograr una nueva estabilidad, que no necesariamente sea igual a la original. Es decir, es posible que el movimiento provocado por la traición, obligue a una reevaluación de rutas y desempeño.
[12]
Es decir, la traición, en cierto sentido desemboca en nuevas alternativas, nuevos movimientos.
[13]
En resumen, la traición es un cambio brusco, la destrucción de los esquemas existentes.
[14]
Allí es donde radica el problema más grave. El cambio. Soy el partidario número uno de la estática.
[15]
Pero el movimiento es necesario, lo sé. Aunque... me cuesta trabajo.
[16]
La traición permite el movimiento y por ende una avance evolutivo, en tanto que permite el reajuste a nuevas circunstancias. Vuelve a ser la ley del más fuerte. Si sobrevives pasas de nivel, por así decir.
[17]
Ya no estoy peleado con la traición. Como todas las cosas, es parte del ser humano.
[18]
Los que es es porque así tenía que ser, de no tener que haber sido así, entonces no sería, pero así es.
[19]
Hay que hacer lo que se tiene que hacer y liberarnos del karma.
[20]
Una disculpa por lo criptico de todo lo anterior... no se preocupen, ya pasó.
15.2.05
Vasta
Vayan a este link y busquen la foto de la mujer punk, la cual me inspiró las siguientes diatribas:
Yo tengo un hijo, apenas cuatro años. Pero este post me despertó preguntas: ¿Cuál es futuro que nos pertenece? ¿Es el mismo que a ellos pertenece? ¿Dónde quedó el futuro que inventamos? Baste recordar la película Volver al futuro y ponerse a pensar ¿Dónde quedó el futuro que perteneció a los años ochenta? Cuando llegaron los años noventa y el nuevo milenio la idea futurista de la decada pastel se desvaneció pues había una nueva verdad, realidad o como sea, pero ¿dónde quedó el futuro de los años noventa? ¿Dónde quedó nuestro futuro? ¿dónde el de los jóvenes de doce y ocho años? ¿dónde el de los niños de cuatro? ¿Será que por eso, de vez en vez, nos ataca la nostalgia? ¿Por tener un futuro perdido en el pasado?
Vayan a este link y busquen la foto de la mujer punk, la cual me inspiró las siguientes diatribas:
Yo tengo un hijo, apenas cuatro años. Pero este post me despertó preguntas: ¿Cuál es futuro que nos pertenece? ¿Es el mismo que a ellos pertenece? ¿Dónde quedó el futuro que inventamos? Baste recordar la película Volver al futuro y ponerse a pensar ¿Dónde quedó el futuro que perteneció a los años ochenta? Cuando llegaron los años noventa y el nuevo milenio la idea futurista de la decada pastel se desvaneció pues había una nueva verdad, realidad o como sea, pero ¿dónde quedó el futuro de los años noventa? ¿Dónde quedó nuestro futuro? ¿dónde el de los jóvenes de doce y ocho años? ¿dónde el de los niños de cuatro? ¿Será que por eso, de vez en vez, nos ataca la nostalgia? ¿Por tener un futuro perdido en el pasado?
14.2.05
Hay veces en que sigue doliendo
[paréntesis 1]
Hace un par de fines de semana fui a casa de mi amiga, la bruja, a celebrar Imbolc, el retorno de la luz, festividad de raices paganas y parte de mi religión. La noche anterior habíamos llevado a cabo los rituales correspondientes y esa tarde sólo íbamos a tener una reunión menos formal pero entre hermanos. Preparamos tamales y llegó Paty, enigmática mujer chamánica que se cruzó en el camino de Carmen y por ende en el mío, así es como se teje la vida... todos compartimos el mismo camino al final.
Ella fue a darnos un taller sobre mandalas. En pocas palabras, un mandala es la representación, casi siempre de manera simbólica, de una emoción, sentimiento, pensamiento o deseo. Digamos que los mandalas son objetos mágicos y, a la vez, sagrados.
Durante los ejercicios, Paty, nos pidió que usáramos nuestra mano izquierda, pues es la que está regida por nuestro hemisferio cerebral derecho, la intuición. De tal suerte que empezamos, resultaron cosas diversas, curiosas e incluso dolorosas. No platicaré de todos los casos, sólo del mío.
Resulta que durante los ejercicios, cuando dibujábamos las cosas más detestadas, odiadas y repudiadas para nosotros, salió a relucir que mi más grande batalla (según mi inconsciente) es contra la traición. Analizándolo un poco es cierto, pues desde que soy wiccano me he propuesto hablar con la verdad, pues la verdad es la única que persiste ante todo. Puede ser dolorosa, irrefutable, cruel, pero verdad al fin.
Y sí, como es sabido, lo que más detestamos es aquello que nos negamos a aceptar de nosotros mismos. Sabía, sé, que dentro de mi se alberga la traición. Sabía, sé, que es mi temor más grande. Sabía, sé, que me pueden traicionar. Sabía, sé, que puedo traicionar. Y ésta, la última, es la más dura enseñanza que he tenido en muchos años.
La traición es lo opuesto a la verdad, son los dientes afilados que esperan en la oscuridad para morder la carne sin ser vistos. Es el ladrón que muestra una cara y su intención es otra. La traición es, al igual que la verdad, parte de ser humano.
[paréntesis 2]
Sé que, para ser un ser completo y alcanzar la iluminación (cosa que todo ser humano debe alcanzar a su debido tiempo), hay que vivirlo todo. Esa es mi postura espiritual, por decirlo de algún modo. A lo largo de las reencarnaciones vamos aprendiendo nuevas cosas, vamos recorriendo los diferentes caminos que nos llevan a completar el difícil diagrama que nos convierte en humanos y nos conecta con la divinidad.
[paréntesis 3]
Hace muchos años, aún estaba en la primaria, se organizó una kermes en la escuela en la que iba. En uno de los tantos puestos, estaba la abuela de uno de mis compañeros. En dicho puesto, se suponía, se leía la mano. La abuela, mujer gitana hasta el tuétano, me dijo al tomar mis manos: "Uy, tú eres un alma muy vieja...", esto se me ha quedado grabado desde entonces. Cada vez que alguien me ha leído la mano me dice lo mismo. Cuántas reencarnaciones, cuántos años... nadie me lo ha dicho.
[paréntesis 2 bis]
Después de los años de estudio y de los años de la vida, pensé que en esta encarnación no tendría que pasar por la prueba de la verdad/traición, pero parece que me equivoqué.
[paréntesis 4]
En el sitio oficial de Alejandro Jodorowsky, a quien yo considero o un loco o un genio... o ambas, habla sobre la sicomagia, termino acuñado por el mismo y que se ajusta a ciertas enseñanzas inherentes a su familia (esposa, hijo y él mismo). Aquí, no hablaré a profundidad sobre el tema, pero ahora recuerdo un ejemplo de su terapia que decía más o menos así: "Un día un hombre llegó a mi consultorio muy angustiado porque le habían leído el tarot. En la lectura le habían dicho que debido a una muerte, perdería una gran cantidad de dinero. Yo [Jodorowsky], le dije: "Esto es lo que vamos a hacer: tu rociarás esta lata de insecticida en esta habitación y saldremos. [Así lo hace el hombre, al regresar encuentran una mosca muerta en la mesa], Ahora toma un billete de veinte pesetas y márcale seis ceros más, envuelve la mosca en el billete y lánzalo por la ventana. Listo, acabas de perder 20,000,000 de pesetas por una muerte, la mosca muerta. Haz cumplido la profecía." El hombre ha estado bien desde entonces". Es decir, sí, estamos atados a los designios y a lo que podemos leer en los oráculos, pero también somos capaces de tomar las riendas de nuestras vidas.
[paréntesis 1 bis]
La semana siguiente a dicha revelación en el taller de mandalas, en la oficina tuve que, sino traicionar directamente, dar un paso atrás y dejar que la traición tomara las riendas de ciertas circunstancias. Tomando en cuenta el paréntesis anterior (el cuatro), pensé que todo estaba ya hecho, que el karma había sido pagado, pero no.
[paréntesis 5]
Cada semana, Eugenia, mi amada, saca una runa para saber qué es lo que tiene que aprender la semana en cuestión. A lo largo de los meses que ha seguido esta costumbre, de alguna manera extraña, como siempre nos sucede, nos hemos simbiotizado y su enseñanza de la semana acaba siendo para mi también. El día de ayer, domingo (cuando ella hace lo propio con la runas), salió Thurizas, el diente. Esta runa simboliza el diente de la víbora, la cual está agazapada entre la hierba lista para morder, esta runa es, además de una runa preventiva que aconseja prudencia y precaución, es digo, la que corresponde a la antítesis de Odín: Loki; es pues, la runa de la traición... retruécanos!!!
[paréntesis 6]
Hace muchas lunas, fui a casa de mi amiga, la bruja, para conocer a sus graduados. En la noche, se acercó uno de sus alumnos y me dijo: "Es en verdad un honor conocerte Incannus, Carmen dice que tú sí eres su hermano, que eres ley, que siempre hablas con la verdad y que por eso eres grande". Me sentí tan orgulloso de mi mismo, después de años de sembrar la verdad en cada una de mis actividades, por fin estaba rindiendo frutos. Por fin, después de años de aprendizaje, podía ver el resultado del transitar por el camino áspero y real de la verdad. Me sentí muy bien con él, quien me hizo el comentario, me sentí muy bien con mi amiga, pero sobretodo me sentí muy bien conmigo mismo.
[paréntesis 1 rebis]
Hoy, lunes, principio de semana, con la certeza de haber pagado ya el karma de la traición y poder seguir la vida nuevamente con los pies plantados en el camino de la verdad, me doy cuenta de que no será tan fácil. Será una semana difícil, después de lo que ví en mi buzón de correos. La traición no sería tal si no viniera de los lugares menos sospechados.
[paréntesis 7]
Para vivir, hay que hacerlo plenamente y para ello hay que hacerlo en ambos sentidos. Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba: todo lo que sube tiene que bajar; lo que des te será devuelto... y efectivamente así es. Para poder conocer la esencia de lo que significa ser humano, hay que vivir las experiencias que el hombre es capaz de tener. Para saber que es amar, hay que amar y ser amado a la vez. Para saber que es sufrir, hay que sufrir y hacer sufrir. Para conocer la verdad, hay que actuar con la verdad y ser tratado con la verdad... hay que ser las dos caras de la moneda, pues nosotros somos la moneda... así pues, para conocer la traición hay que traicionar y ser traicionado.
[paréntesis 1 recontrabis]
Ya traicioné. Ya he sido traicionado.
[paréntesis 8]
Según la ley de tres, todo aquello que hagas te será devuelto tres veces.
[parénteisis 1 recontrabis bis]
Ya traicioné una vez. Ya he sido traicionado una vez... faltan dos. Es el primer día de la semana de la traición. Seis días más, dos traiciones más y el karma estará pagado...
[metaparéntesis]
Me pregunto: ¿cómo hacer que un par de moscas me traicionen?... no hay que perder el humor, no hay que perderlo, porque:
[Fuera de paréntesis]
Nada sobrevive el poderoso ataque de la risa... (no recuerdo quién lo dijo, pero es muy cierto).
-¡Capitán, traición a la vista!
-¡Marineros, pongan sus mejores caras y denle su mejor carcajada!
[paréntesis 1]
Hace un par de fines de semana fui a casa de mi amiga, la bruja, a celebrar Imbolc, el retorno de la luz, festividad de raices paganas y parte de mi religión. La noche anterior habíamos llevado a cabo los rituales correspondientes y esa tarde sólo íbamos a tener una reunión menos formal pero entre hermanos. Preparamos tamales y llegó Paty, enigmática mujer chamánica que se cruzó en el camino de Carmen y por ende en el mío, así es como se teje la vida... todos compartimos el mismo camino al final.
Ella fue a darnos un taller sobre mandalas. En pocas palabras, un mandala es la representación, casi siempre de manera simbólica, de una emoción, sentimiento, pensamiento o deseo. Digamos que los mandalas son objetos mágicos y, a la vez, sagrados.
Durante los ejercicios, Paty, nos pidió que usáramos nuestra mano izquierda, pues es la que está regida por nuestro hemisferio cerebral derecho, la intuición. De tal suerte que empezamos, resultaron cosas diversas, curiosas e incluso dolorosas. No platicaré de todos los casos, sólo del mío.
Resulta que durante los ejercicios, cuando dibujábamos las cosas más detestadas, odiadas y repudiadas para nosotros, salió a relucir que mi más grande batalla (según mi inconsciente) es contra la traición. Analizándolo un poco es cierto, pues desde que soy wiccano me he propuesto hablar con la verdad, pues la verdad es la única que persiste ante todo. Puede ser dolorosa, irrefutable, cruel, pero verdad al fin.
Y sí, como es sabido, lo que más detestamos es aquello que nos negamos a aceptar de nosotros mismos. Sabía, sé, que dentro de mi se alberga la traición. Sabía, sé, que es mi temor más grande. Sabía, sé, que me pueden traicionar. Sabía, sé, que puedo traicionar. Y ésta, la última, es la más dura enseñanza que he tenido en muchos años.
La traición es lo opuesto a la verdad, son los dientes afilados que esperan en la oscuridad para morder la carne sin ser vistos. Es el ladrón que muestra una cara y su intención es otra. La traición es, al igual que la verdad, parte de ser humano.
[paréntesis 2]
Sé que, para ser un ser completo y alcanzar la iluminación (cosa que todo ser humano debe alcanzar a su debido tiempo), hay que vivirlo todo. Esa es mi postura espiritual, por decirlo de algún modo. A lo largo de las reencarnaciones vamos aprendiendo nuevas cosas, vamos recorriendo los diferentes caminos que nos llevan a completar el difícil diagrama que nos convierte en humanos y nos conecta con la divinidad.
[paréntesis 3]
Hace muchos años, aún estaba en la primaria, se organizó una kermes en la escuela en la que iba. En uno de los tantos puestos, estaba la abuela de uno de mis compañeros. En dicho puesto, se suponía, se leía la mano. La abuela, mujer gitana hasta el tuétano, me dijo al tomar mis manos: "Uy, tú eres un alma muy vieja...", esto se me ha quedado grabado desde entonces. Cada vez que alguien me ha leído la mano me dice lo mismo. Cuántas reencarnaciones, cuántos años... nadie me lo ha dicho.
[paréntesis 2 bis]
Después de los años de estudio y de los años de la vida, pensé que en esta encarnación no tendría que pasar por la prueba de la verdad/traición, pero parece que me equivoqué.
[paréntesis 4]
En el sitio oficial de Alejandro Jodorowsky, a quien yo considero o un loco o un genio... o ambas, habla sobre la sicomagia, termino acuñado por el mismo y que se ajusta a ciertas enseñanzas inherentes a su familia (esposa, hijo y él mismo). Aquí, no hablaré a profundidad sobre el tema, pero ahora recuerdo un ejemplo de su terapia que decía más o menos así: "Un día un hombre llegó a mi consultorio muy angustiado porque le habían leído el tarot. En la lectura le habían dicho que debido a una muerte, perdería una gran cantidad de dinero. Yo [Jodorowsky], le dije: "Esto es lo que vamos a hacer: tu rociarás esta lata de insecticida en esta habitación y saldremos. [Así lo hace el hombre, al regresar encuentran una mosca muerta en la mesa], Ahora toma un billete de veinte pesetas y márcale seis ceros más, envuelve la mosca en el billete y lánzalo por la ventana. Listo, acabas de perder 20,000,000 de pesetas por una muerte, la mosca muerta. Haz cumplido la profecía." El hombre ha estado bien desde entonces". Es decir, sí, estamos atados a los designios y a lo que podemos leer en los oráculos, pero también somos capaces de tomar las riendas de nuestras vidas.
[paréntesis 1 bis]
La semana siguiente a dicha revelación en el taller de mandalas, en la oficina tuve que, sino traicionar directamente, dar un paso atrás y dejar que la traición tomara las riendas de ciertas circunstancias. Tomando en cuenta el paréntesis anterior (el cuatro), pensé que todo estaba ya hecho, que el karma había sido pagado, pero no.
[paréntesis 5]
Cada semana, Eugenia, mi amada, saca una runa para saber qué es lo que tiene que aprender la semana en cuestión. A lo largo de los meses que ha seguido esta costumbre, de alguna manera extraña, como siempre nos sucede, nos hemos simbiotizado y su enseñanza de la semana acaba siendo para mi también. El día de ayer, domingo (cuando ella hace lo propio con la runas), salió Thurizas, el diente. Esta runa simboliza el diente de la víbora, la cual está agazapada entre la hierba lista para morder, esta runa es, además de una runa preventiva que aconseja prudencia y precaución, es digo, la que corresponde a la antítesis de Odín: Loki; es pues, la runa de la traición... retruécanos!!!
[paréntesis 6]
Hace muchas lunas, fui a casa de mi amiga, la bruja, para conocer a sus graduados. En la noche, se acercó uno de sus alumnos y me dijo: "Es en verdad un honor conocerte Incannus, Carmen dice que tú sí eres su hermano, que eres ley, que siempre hablas con la verdad y que por eso eres grande". Me sentí tan orgulloso de mi mismo, después de años de sembrar la verdad en cada una de mis actividades, por fin estaba rindiendo frutos. Por fin, después de años de aprendizaje, podía ver el resultado del transitar por el camino áspero y real de la verdad. Me sentí muy bien con él, quien me hizo el comentario, me sentí muy bien con mi amiga, pero sobretodo me sentí muy bien conmigo mismo.
[paréntesis 1 rebis]
Hoy, lunes, principio de semana, con la certeza de haber pagado ya el karma de la traición y poder seguir la vida nuevamente con los pies plantados en el camino de la verdad, me doy cuenta de que no será tan fácil. Será una semana difícil, después de lo que ví en mi buzón de correos. La traición no sería tal si no viniera de los lugares menos sospechados.
[paréntesis 7]
Para vivir, hay que hacerlo plenamente y para ello hay que hacerlo en ambos sentidos. Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba: todo lo que sube tiene que bajar; lo que des te será devuelto... y efectivamente así es. Para poder conocer la esencia de lo que significa ser humano, hay que vivir las experiencias que el hombre es capaz de tener. Para saber que es amar, hay que amar y ser amado a la vez. Para saber que es sufrir, hay que sufrir y hacer sufrir. Para conocer la verdad, hay que actuar con la verdad y ser tratado con la verdad... hay que ser las dos caras de la moneda, pues nosotros somos la moneda... así pues, para conocer la traición hay que traicionar y ser traicionado.
[paréntesis 1 recontrabis]
Ya traicioné. Ya he sido traicionado.
[paréntesis 8]
Según la ley de tres, todo aquello que hagas te será devuelto tres veces.
[parénteisis 1 recontrabis bis]
Ya traicioné una vez. Ya he sido traicionado una vez... faltan dos. Es el primer día de la semana de la traición. Seis días más, dos traiciones más y el karma estará pagado...
[metaparéntesis]
Me pregunto: ¿cómo hacer que un par de moscas me traicionen?... no hay que perder el humor, no hay que perderlo, porque:
[Fuera de paréntesis]
Nada sobrevive el poderoso ataque de la risa... (no recuerdo quién lo dijo, pero es muy cierto).
-¡Capitán, traición a la vista!
-¡Marineros, pongan sus mejores caras y denle su mejor carcajada!
2.2.05
Cabeza de paja -Dito do Santos-
Era como andar incompleto, no como si faltara una mano o una pierna, era como andar sin un sentimiento. Como no poder llegar a entender el odio o el rencor por completo, como saber que no podría llegar a amar a nadie, pues sólo lo estaría haciendo a medias. Así es como Dito caminaba por las decadentes calles de su tierra, entre los lodazales y los fierros oxidados. Entre la humedad del ambiente y la estrangulaba su garganta.
Desde que tenía memoria siempre añoraba algo, alguien. Sentía que algo le había sido robado, pero no completamente. Apenas unas semanas atrás había estado seguro de que lo que le faltaba era la suerte, pero después recapacitó. No sabía que era la suerte, porque nunca la había tenido o no sabía si la habia tenido a medias. Para él, el mundo se convertía en cosas cortadas, cosas que no acababan de formarse. Esperanzas cortadas a medias, promesas cumplidas a medias, comidas hechas a medias, pensamiento que se quedaban a medias. Todo era inacabado en el mundo de Dito do Santos.
Hasta el dolor que sentía debajo de la última costilla de su lado izquierdo era un dolor que no acababa de serlo por completo. Era un dolor que a ratos le molestaba y a ratos le relajaba. Su madre le había dicho que era un mal aire que le dio al nacer, pero, como bien sabía Sito, ésa era una verdad a medias.
El dolor, ese día era extrañamente más agudo, más consistente, como si estuviera acabando de formarse. Decía su madre que su padre se había ido apenas la embarazó a ella, pero en el pueblo decían otras cosas. Decían que en realidad no tenía padre, que el suyo era uno de los Antiguos, uno de los que rondaban las zona antes de que llegaron los portugueses. Lo cierto es que nadie sabía darle señas de su padre, de dónde había venido, a dónde se había ido, cómo era, qué aspecto tenía. Su madre, siempre tan ocupada en las labores para sacar la comida, le daba una descripción un día y al siguiente le dibujaba con las palabras a alguien muy distinto.
Decían, en el pueblo, que nunca había estado embarazada, que una noche la partera escuchó un grito cuando iba pasando por su casa y entró a ver qué le pasaba. Encontró a la madre de Dito con las piernas abiertas y con el la frente llena de un sudor frío. También decía, la partera, que el día anterior la había visto bajar al río por agua y que estaba esbelta como siempre. Ella le ayudo con el agua y le ayudo a tener al niño.
Su prima, el único pariente que le quedaba a Dito, además de su madre, le contó una noche que de pequeño nunca dejaba de llorar, por más comida que le dieran y por más calor que le pusieran. PEro que su llanto no era el de un niño de este mundo, que era un berrido incompleto, pero que el silencio entre cada quejido era como un complemento de ese llanto, pero que además, ese silencio era devastador, pues lo dejaba a uno con el alma de un hilo.
Dito no entendía bien a bien lo que su prima le decía, a fin de cuentas, los del pueblo decían que ella estaba medio loca, que algo le había pasado de niña, un golpe o un espanto y que no había vuelto a ser la misma desde los cinco años. Que veía cosas y escuchaba sonidos que nadie más podía.
El dolor se le hacía más fuerte. Esa mañana habían llegado al pueblo los médicos que mandaba el gobierno y Dito, ya a medias decidido fue a verlos, porque el dolor no se le pasaba como otros días. Cuando llegó al remolque, los sonrientes hombres le pidieron que pasara, le revisaron de arriba a abajo y se detuvieron en donde tenía el dolro que seguía aumentando.
Dito pensó que que algo lo partiría por dentro, empezó a escuchar un grito que le salía de las entrañas. Justo cuando lo revisaban, entró su prima por la puerta del remolque y muy agitada quiso saber por qué estaban haciendo gritar así a su primo, pero Dito estaba callado, con el dolor anidado en la cara.
Uno de los doctores le explicó que tenían que llevarlo a la ciudad más cercana, porque tenía un absceso en el vientre y que si no lo sacaban le explotaría dentro y lo mataría. Dito estaba a medias despierto y a medias se iba al mundo onírico. Allí, mientras soñaba a medias, creyó ver una silueta a medias sonriente y a medias triste, pero no podía asegurarlo completamente, porque lo veía a medias.
El trayecto lo hicieron en seis horas y Dito ya no sabía cual mitad de lo que veía era cierto y cual mentira. Veía una cara deforme que sin embargo sonreía y escuchaba un llanto que se transformaba medias con el ruido de los neumáticos contra el lodo. Después todo se llenó de luces blancas con mucho ojos y muchos ruidos.
El cirujano lo bajó del coche lo puso sobre la camilla, de inmediato lo metieron al quirófano. El llanto se hacía más fuerte y cada vez que el llanto se completaba con su silencio, Dito podía ver la cara sonriente con la otra mitad triste, era un espectáculo que no le gustaba por completo.
El llanto se hacía más débil y Dito dejaba de ver tan claramente el rostro que ya a medias lo espantaba, pero de pronto lo vio por completo y se asustó mucho y soltó un alarido, no uno a medias. Soltó un grito completo que salía desde sus entrañas y le rompía las cuerdas vocales, un grito que le traspazó los tímpanos de adentro hacia afuera y que lo hizo salir de la anestecia.
Cuando Dito miró entorno se encontró en el cuarto de un hospital, apenas ventilado. Algo había cambiado en él. Ahora ya no se sentía a la mitad, se sentía con la falta de algo, pero se sentía completo. Como cuando su madre, de chico le había quitado una garrapata de la espalda. Cuando el animal estaba no le daba molestias, sólo una comezón a medias, pero cuando su madre se lo quitó con una braza sintió mucho dolor y le ardió, pero ya no le molestaba. Así se sentía ahora.
Media horas después, el doctor que lo había llevado hasta allí, entró por la puerta y lo miró inclinando la cabeza. Le preguntó cómo se sentía y él, Dito, sólo atinó a decir: "Siento que me falta alto, pero me siento completo". El médico le explico que el suyo, era un caso extraño, que por alguna extraña razón que no cabía explicar en ese momento, cuando su madre se embarzó, pero que algo había pasado en el viente y uno de los hijos había quedado dentro del otro.
Dito esperó que entrara una enfermera con un niño envuelto en una sábana blanca, pero no fue así. El cirujano le explicó que el gemelo de Dito, no hbía terminado de formarse y se había alojado justo debajo de su costilla izquierda. Dito quiso verlo y el doctor le mostró el frasco, uno grande, en donde estaban nos dientes, algunos cabellos, un ojo y una boca torcida. A Dito le pareció bastante familiar, como el rostro que había visto en sus sueño cuando lo llevaban al hospital.
Dito durmió esa noche completamente, como no había dormido nunca. Cuando despertó el doctor estaba allí vigilándolo. Le dijo cuánto más tenia que estar en ese lugar antes de regresar a casa. Dito le preguntó al doctor si podía llevarse a su hermano, para enterrarlo al lado de su madre. Él, el médico, tuvo que disculparse, pues en la noche, el hospital había sufrido un robo, lo extraño era que lo único que faltaba era el frasco en donde estaba el gemelo a medias formado de Dito.
Pasaron las semanas y Dito regresó a su casa. Su prima le preguntaba a cada rato por su hermano, pero él, Dito, no le contaba nada. Sólo le decía que había ido a la ciudad a que le arreglaran las tripas, porque las tenía enredadas.
Era como andar incompleto, no como si faltara una mano o una pierna, era como andar sin un sentimiento. Como no poder llegar a entender el odio o el rencor por completo, como saber que no podría llegar a amar a nadie, pues sólo lo estaría haciendo a medias. Así es como Dito caminaba por las decadentes calles de su tierra, entre los lodazales y los fierros oxidados. Entre la humedad del ambiente y la estrangulaba su garganta.
Desde que tenía memoria siempre añoraba algo, alguien. Sentía que algo le había sido robado, pero no completamente. Apenas unas semanas atrás había estado seguro de que lo que le faltaba era la suerte, pero después recapacitó. No sabía que era la suerte, porque nunca la había tenido o no sabía si la habia tenido a medias. Para él, el mundo se convertía en cosas cortadas, cosas que no acababan de formarse. Esperanzas cortadas a medias, promesas cumplidas a medias, comidas hechas a medias, pensamiento que se quedaban a medias. Todo era inacabado en el mundo de Dito do Santos.
Hasta el dolor que sentía debajo de la última costilla de su lado izquierdo era un dolor que no acababa de serlo por completo. Era un dolor que a ratos le molestaba y a ratos le relajaba. Su madre le había dicho que era un mal aire que le dio al nacer, pero, como bien sabía Sito, ésa era una verdad a medias.
El dolor, ese día era extrañamente más agudo, más consistente, como si estuviera acabando de formarse. Decía su madre que su padre se había ido apenas la embarazó a ella, pero en el pueblo decían otras cosas. Decían que en realidad no tenía padre, que el suyo era uno de los Antiguos, uno de los que rondaban las zona antes de que llegaron los portugueses. Lo cierto es que nadie sabía darle señas de su padre, de dónde había venido, a dónde se había ido, cómo era, qué aspecto tenía. Su madre, siempre tan ocupada en las labores para sacar la comida, le daba una descripción un día y al siguiente le dibujaba con las palabras a alguien muy distinto.
Decían, en el pueblo, que nunca había estado embarazada, que una noche la partera escuchó un grito cuando iba pasando por su casa y entró a ver qué le pasaba. Encontró a la madre de Dito con las piernas abiertas y con el la frente llena de un sudor frío. También decía, la partera, que el día anterior la había visto bajar al río por agua y que estaba esbelta como siempre. Ella le ayudo con el agua y le ayudo a tener al niño.
Su prima, el único pariente que le quedaba a Dito, además de su madre, le contó una noche que de pequeño nunca dejaba de llorar, por más comida que le dieran y por más calor que le pusieran. PEro que su llanto no era el de un niño de este mundo, que era un berrido incompleto, pero que el silencio entre cada quejido era como un complemento de ese llanto, pero que además, ese silencio era devastador, pues lo dejaba a uno con el alma de un hilo.
Dito no entendía bien a bien lo que su prima le decía, a fin de cuentas, los del pueblo decían que ella estaba medio loca, que algo le había pasado de niña, un golpe o un espanto y que no había vuelto a ser la misma desde los cinco años. Que veía cosas y escuchaba sonidos que nadie más podía.
El dolor se le hacía más fuerte. Esa mañana habían llegado al pueblo los médicos que mandaba el gobierno y Dito, ya a medias decidido fue a verlos, porque el dolor no se le pasaba como otros días. Cuando llegó al remolque, los sonrientes hombres le pidieron que pasara, le revisaron de arriba a abajo y se detuvieron en donde tenía el dolro que seguía aumentando.
Dito pensó que que algo lo partiría por dentro, empezó a escuchar un grito que le salía de las entrañas. Justo cuando lo revisaban, entró su prima por la puerta del remolque y muy agitada quiso saber por qué estaban haciendo gritar así a su primo, pero Dito estaba callado, con el dolor anidado en la cara.
Uno de los doctores le explicó que tenían que llevarlo a la ciudad más cercana, porque tenía un absceso en el vientre y que si no lo sacaban le explotaría dentro y lo mataría. Dito estaba a medias despierto y a medias se iba al mundo onírico. Allí, mientras soñaba a medias, creyó ver una silueta a medias sonriente y a medias triste, pero no podía asegurarlo completamente, porque lo veía a medias.
El trayecto lo hicieron en seis horas y Dito ya no sabía cual mitad de lo que veía era cierto y cual mentira. Veía una cara deforme que sin embargo sonreía y escuchaba un llanto que se transformaba medias con el ruido de los neumáticos contra el lodo. Después todo se llenó de luces blancas con mucho ojos y muchos ruidos.
El cirujano lo bajó del coche lo puso sobre la camilla, de inmediato lo metieron al quirófano. El llanto se hacía más fuerte y cada vez que el llanto se completaba con su silencio, Dito podía ver la cara sonriente con la otra mitad triste, era un espectáculo que no le gustaba por completo.
El llanto se hacía más débil y Dito dejaba de ver tan claramente el rostro que ya a medias lo espantaba, pero de pronto lo vio por completo y se asustó mucho y soltó un alarido, no uno a medias. Soltó un grito completo que salía desde sus entrañas y le rompía las cuerdas vocales, un grito que le traspazó los tímpanos de adentro hacia afuera y que lo hizo salir de la anestecia.
Cuando Dito miró entorno se encontró en el cuarto de un hospital, apenas ventilado. Algo había cambiado en él. Ahora ya no se sentía a la mitad, se sentía con la falta de algo, pero se sentía completo. Como cuando su madre, de chico le había quitado una garrapata de la espalda. Cuando el animal estaba no le daba molestias, sólo una comezón a medias, pero cuando su madre se lo quitó con una braza sintió mucho dolor y le ardió, pero ya no le molestaba. Así se sentía ahora.
Media horas después, el doctor que lo había llevado hasta allí, entró por la puerta y lo miró inclinando la cabeza. Le preguntó cómo se sentía y él, Dito, sólo atinó a decir: "Siento que me falta alto, pero me siento completo". El médico le explico que el suyo, era un caso extraño, que por alguna extraña razón que no cabía explicar en ese momento, cuando su madre se embarzó, pero que algo había pasado en el viente y uno de los hijos había quedado dentro del otro.
Dito esperó que entrara una enfermera con un niño envuelto en una sábana blanca, pero no fue así. El cirujano le explicó que el gemelo de Dito, no hbía terminado de formarse y se había alojado justo debajo de su costilla izquierda. Dito quiso verlo y el doctor le mostró el frasco, uno grande, en donde estaban nos dientes, algunos cabellos, un ojo y una boca torcida. A Dito le pareció bastante familiar, como el rostro que había visto en sus sueño cuando lo llevaban al hospital.
Dito durmió esa noche completamente, como no había dormido nunca. Cuando despertó el doctor estaba allí vigilándolo. Le dijo cuánto más tenia que estar en ese lugar antes de regresar a casa. Dito le preguntó al doctor si podía llevarse a su hermano, para enterrarlo al lado de su madre. Él, el médico, tuvo que disculparse, pues en la noche, el hospital había sufrido un robo, lo extraño era que lo único que faltaba era el frasco en donde estaba el gemelo a medias formado de Dito.
Pasaron las semanas y Dito regresó a su casa. Su prima le preguntaba a cada rato por su hermano, pero él, Dito, no le contaba nada. Sólo le decía que había ido a la ciudad a que le arreglaran las tripas, porque las tenía enredadas.
30.1.05
Cabeza de Paja
El Elegido estaba sentado en plena meditación, dentro de la caverna. El ruido de las olas llegaba a sus oídos y le servía de conductor, para alcanzar la serenidad de mente y cuerpo. Detrás de él, Hun Yan hacía guardia. Sentado en posición de loto, oculto entre las sombras, su estado el de viglia. Como gato listo para saltar en cuanto se presentara algún problema. En la mano derecha su espada y en la izquierda el frasco que contenía el poderoso hechizo que los har{ia saltar de tiempo y espacio.
El Elegido alcanzó un estado de concentración tal que se aventuró a sondear el pensamiento de los Gemelos. Siguió la guía de luz que se entrelazaba con la red de pensamiento, en el limbo del espacio y el tiempo. Mientras seguía el débil latido de los Gemelos, alcanzó a percibir a sus padres, a sus maestros y la vigilante presencia de su amigo y guardián.
Siguió recorriendo los pensamientos y justo cuando estaba a punto de alcanzar a los Gemelos algo llamó su atención. Fue atraída, su mente, hacia una idea a penas perceptible. Siguío el camino y recorrió el tiempo. Alcanzó a notar el momento en la línea del tiempo en que se encontraba esa mente. Para su sorpresa, se trataba de un joven, si acaso de misma edad.
Los cabellos claros, tan claros como el trigo maduro, era como ver el reflejo del sol sobre las olas. No sintió ningún peligro. Supo que algo lo unía a esa persona, algo que no podía describir, como si sus destinos estuvieran tejidos, ya no sólo con el mismo tramado, sino con el mismo hilo delicado, fuerte y sutil.
Trató de fijar el rostro en su mente a pesar de que su atención se apartaba para mirar aquellos cabellos del color de la paja. Sintió que perdía el control. Fue absorbido por unos instantes dentro del pensamiento de otro ser. Entró en él y supo cómo era su visión del mundo. Dividida, quebrada.
Estaban en una casa descuidada, con otras dos personas. Los alcanzaba a ver divididos, un lado normal y el otro amorfo, sin límites definidos, como sacos de carne sin huesos para sustentarlos. Estaban en el momento del desayuno, estaban por tomar sendas tazas de café. En ese momento, con el líquido cayendo a pique dentro de la taza, el vapor elevándose y haciendo par con los lados amorfos de los presentes, supo que nada, absolutamente nada a partir de eso momento, a partir de que el líquido dejara de caer, a partir de que la última gota hiciera que la superficie ondulara por última vez, a partir de ese justo momento en que tuviera que decidir si ponerle o no azúcar a la bebida. En ese instante último en que el olor dejara de ser algo nuevo para convertirse en un olor más dentro de la cocina y se disipara entre los demás aromas de la mañana. Entonces, y no después de que los labios tocaran el borde caliente de la taza, no después de que la lengua degustara lo amargo del café, no después de que el líquido llegara a la garganta y el sabor fuera simples señales enviadas al cerebro, no después, sino entonces, en el momento justo entre ese antes y después; supo que no podría volver a ser el mismo. Supo que algo había entrado en él y había congelado una parte de sí, supo que la infancia se le había quedado atrás y que entraba al mundo de los que tienen que defender una causa, que tienen que defender en lo que creen y que también, sí, tienen que defender a los que no creen y defender lo que no se puede creer.
El Elegido estaba sentado en plena meditación, dentro de la caverna. El ruido de las olas llegaba a sus oídos y le servía de conductor, para alcanzar la serenidad de mente y cuerpo. Detrás de él, Hun Yan hacía guardia. Sentado en posición de loto, oculto entre las sombras, su estado el de viglia. Como gato listo para saltar en cuanto se presentara algún problema. En la mano derecha su espada y en la izquierda el frasco que contenía el poderoso hechizo que los har{ia saltar de tiempo y espacio.
El Elegido alcanzó un estado de concentración tal que se aventuró a sondear el pensamiento de los Gemelos. Siguió la guía de luz que se entrelazaba con la red de pensamiento, en el limbo del espacio y el tiempo. Mientras seguía el débil latido de los Gemelos, alcanzó a percibir a sus padres, a sus maestros y la vigilante presencia de su amigo y guardián.
Siguió recorriendo los pensamientos y justo cuando estaba a punto de alcanzar a los Gemelos algo llamó su atención. Fue atraída, su mente, hacia una idea a penas perceptible. Siguío el camino y recorrió el tiempo. Alcanzó a notar el momento en la línea del tiempo en que se encontraba esa mente. Para su sorpresa, se trataba de un joven, si acaso de misma edad.
Los cabellos claros, tan claros como el trigo maduro, era como ver el reflejo del sol sobre las olas. No sintió ningún peligro. Supo que algo lo unía a esa persona, algo que no podía describir, como si sus destinos estuvieran tejidos, ya no sólo con el mismo tramado, sino con el mismo hilo delicado, fuerte y sutil.
Trató de fijar el rostro en su mente a pesar de que su atención se apartaba para mirar aquellos cabellos del color de la paja. Sintió que perdía el control. Fue absorbido por unos instantes dentro del pensamiento de otro ser. Entró en él y supo cómo era su visión del mundo. Dividida, quebrada.
Estaban en una casa descuidada, con otras dos personas. Los alcanzaba a ver divididos, un lado normal y el otro amorfo, sin límites definidos, como sacos de carne sin huesos para sustentarlos. Estaban en el momento del desayuno, estaban por tomar sendas tazas de café. En ese momento, con el líquido cayendo a pique dentro de la taza, el vapor elevándose y haciendo par con los lados amorfos de los presentes, supo que nada, absolutamente nada a partir de eso momento, a partir de que el líquido dejara de caer, a partir de que la última gota hiciera que la superficie ondulara por última vez, a partir de ese justo momento en que tuviera que decidir si ponerle o no azúcar a la bebida. En ese instante último en que el olor dejara de ser algo nuevo para convertirse en un olor más dentro de la cocina y se disipara entre los demás aromas de la mañana. Entonces, y no después de que los labios tocaran el borde caliente de la taza, no después de que la lengua degustara lo amargo del café, no después de que el líquido llegara a la garganta y el sabor fuera simples señales enviadas al cerebro, no después, sino entonces, en el momento justo entre ese antes y después; supo que no podría volver a ser el mismo. Supo que algo había entrado en él y había congelado una parte de sí, supo que la infancia se le había quedado atrás y que entraba al mundo de los que tienen que defender una causa, que tienen que defender en lo que creen y que también, sí, tienen que defender a los que no creen y defender lo que no se puede creer.
23.1.05
Cabeza de paja
En el cosmos hay muchas guerras, no sólo las de los hombres. Luchas que son más antiguas que la creación. El bien contra el mal, el orden contra el caos, el equilibrio contra ambos, las tinieblas contra la luz, los Siameses contra los Vigilantes. Y entre todas ellas, el Elegido la encontró a ella, no como una aliada, sino como una maestra. Y sus pasos se unieron un tiempo y combatieron juntos y conoció, él, la contrariedad de las decisiones difíciles en un Bosque dorado teñido de sangre por la luz lunar.
En el cosmos hay muchas guerras, no sólo las de los hombres. Luchas que son más antiguas que la creación. El bien contra el mal, el orden contra el caos, el equilibrio contra ambos, las tinieblas contra la luz, los Siameses contra los Vigilantes. Y entre todas ellas, el Elegido la encontró a ella, no como una aliada, sino como una maestra. Y sus pasos se unieron un tiempo y combatieron juntos y conoció, él, la contrariedad de las decisiones difíciles en un Bosque dorado teñido de sangre por la luz lunar.
13.1.05
Where do clowns go?
Where do clowns sleep?
What do clowns eat?
What do clowns do
when no one
but no one at all
laughs any more
Mummy?
Clowns, by Miroslav Holub
¿A dónde van los payasos?
¿Dónde duermen los payasos?
¿Qué comen los payasos?
¿Qué hacen los payasos
cuando nadie
ni siquiera uno
rie más
mami?
Payasos de Miroslav Holub
versión al español de Omar Rojas
Where do clowns sleep?
What do clowns eat?
What do clowns do
when no one
but no one at all
laughs any more
Mummy?
Clowns, by Miroslav Holub
¿A dónde van los payasos?
¿Dónde duermen los payasos?
¿Qué comen los payasos?
¿Qué hacen los payasos
cuando nadie
ni siquiera uno
rie más
mami?
Payasos de Miroslav Holub
versión al español de Omar Rojas
9.11.04
Cabeza de Paja -La segunda y última gran misión del guerrero Hun Yan- parte I
Estaba parado frente a la entrada. No era visible, pero sabía que estaba a sólo unos pies de ella. Desde tiempos inmemoriales, el laberinto subterráneo que conectaba con el umbral entre esos mundos, fue mantenido en secreto y sólo algunos miembros de la Orden conocían el paradero. Sin embargo, los hijos de los Gemelos frecuentaban la zona. Con el correr de los años, el umbral había quedado integrado a la mancha urbana de la nueva ciudad de piedras y cristales. Entre la conexión de dos sistemas de transportes. La idea en un principio era dar uso a aquel túnel descubierto por los trabajadores del subterráneo. La idea era, llenarlo de gente que fuera de un lado hacia el otro, que caminara y llenarlo de alegría. La idea era, crear un espacio lúdico de fantasías y felicidades. Pero sólo se quedó en esa idea. Tiempo atrás, el último representante de la iglesia católica que formaba parte de la Orden, había muerto y con él, los secretos que conocía, pues no había encontrado discípulo digno entre su clero. De haberlo intentado, los miembros de la Orden que se opusieran o develaran los secretos, hubiesen sido perseguidos y exterminados por las altas esferas del poder de la otra religión.
Allí a medio tiro entre los dos caminos estaba el umbral, la puerta hacia el mundo de los Gemelos. Después de regresar con el Elegido a salvo, Hun Yan fue quien tomó la decisión de entregar el paquete, era él, lo sabía, y nadie más, quien debía hacerlo. La conexión síquica que había entre él y el Elegido, era apenas superada por la que tenía con sus padres el muchacho al que guió a través de las edades. Sólo así podría transmitirle la información necesaria del momento en que estaban los Gemelos, para poder considerar sus fuerzas.
La decisión fue tomada por el Consejo de Ancianos, los padres del Elegido debían esperar para poder hacer uso de todas sus facultades en la última gran batalla. Así, después de todos los voluntarios, Hun Yan, fue el único que superó todas las pruebas. El corazón de Banyana y Cadmo, volvió a llenarse de melancolía. Una vez más por los caminos que transitaban en su búsqueda de erradicar a los Gemelos, les sería arrebatado un ser querido, su otro hijo, al que habían enseñado primero. El Elegido, ya conocía a los Gemelos, los había visto en varias ocasiones a través de su aprendizaje, había visto sus signos y conocía a sus hijos.
Hun Yan, el guerrero, sabía que el destino al cual fue atado desde su nacimiento, tenía que cumplirse. Así con la frente en alto, abrazó a Cadmo y Banyana, y al Elegido. Volteó su cuerpo y avanzó hasta perderse de vista.
Ahora, allí, frente a la puerta de los Mil Ojos Sangrantes, Hun Yan, vaciló apenas un momento. Frente a los miles de ojos que lo miraban, lo escrutaban y resumaban sangre putrefacta. Han Yun extendió la mano y esta se le llenó de sangre purulenta, empujó los batientes de carne fresca y apartó los ojos a un lado.
Estaba parado frente a la entrada. No era visible, pero sabía que estaba a sólo unos pies de ella. Desde tiempos inmemoriales, el laberinto subterráneo que conectaba con el umbral entre esos mundos, fue mantenido en secreto y sólo algunos miembros de la Orden conocían el paradero. Sin embargo, los hijos de los Gemelos frecuentaban la zona. Con el correr de los años, el umbral había quedado integrado a la mancha urbana de la nueva ciudad de piedras y cristales. Entre la conexión de dos sistemas de transportes. La idea en un principio era dar uso a aquel túnel descubierto por los trabajadores del subterráneo. La idea era, llenarlo de gente que fuera de un lado hacia el otro, que caminara y llenarlo de alegría. La idea era, crear un espacio lúdico de fantasías y felicidades. Pero sólo se quedó en esa idea. Tiempo atrás, el último representante de la iglesia católica que formaba parte de la Orden, había muerto y con él, los secretos que conocía, pues no había encontrado discípulo digno entre su clero. De haberlo intentado, los miembros de la Orden que se opusieran o develaran los secretos, hubiesen sido perseguidos y exterminados por las altas esferas del poder de la otra religión.
Allí a medio tiro entre los dos caminos estaba el umbral, la puerta hacia el mundo de los Gemelos. Después de regresar con el Elegido a salvo, Hun Yan fue quien tomó la decisión de entregar el paquete, era él, lo sabía, y nadie más, quien debía hacerlo. La conexión síquica que había entre él y el Elegido, era apenas superada por la que tenía con sus padres el muchacho al que guió a través de las edades. Sólo así podría transmitirle la información necesaria del momento en que estaban los Gemelos, para poder considerar sus fuerzas.
La decisión fue tomada por el Consejo de Ancianos, los padres del Elegido debían esperar para poder hacer uso de todas sus facultades en la última gran batalla. Así, después de todos los voluntarios, Hun Yan, fue el único que superó todas las pruebas. El corazón de Banyana y Cadmo, volvió a llenarse de melancolía. Una vez más por los caminos que transitaban en su búsqueda de erradicar a los Gemelos, les sería arrebatado un ser querido, su otro hijo, al que habían enseñado primero. El Elegido, ya conocía a los Gemelos, los había visto en varias ocasiones a través de su aprendizaje, había visto sus signos y conocía a sus hijos.
Hun Yan, el guerrero, sabía que el destino al cual fue atado desde su nacimiento, tenía que cumplirse. Así con la frente en alto, abrazó a Cadmo y Banyana, y al Elegido. Volteó su cuerpo y avanzó hasta perderse de vista.
Ahora, allí, frente a la puerta de los Mil Ojos Sangrantes, Hun Yan, vaciló apenas un momento. Frente a los miles de ojos que lo miraban, lo escrutaban y resumaban sangre putrefacta. Han Yun extendió la mano y esta se le llenó de sangre purulenta, empujó los batientes de carne fresca y apartó los ojos a un lado.
26.10.04
Cabeza de Paja -El Elegido-
Ya estaban todos reunidos. Los Vigilantes habían convocado la junta general de sus filas. Los días de la oscuridad, que durante tantas eras habían sido anunciados, estaban por comenzar. Los reunidos en la Cueva de las Asambleas, venían de todas las regiones, de todos los tiempos, de todas las realidades. Ellos habían pensado que ya había pasado el peligro, pero cuando nació el Elegido, supieron que los días estarían cerca. Antes del primer año de vida del Elegido, comenzaron los avisos. La Tierra se lleno de manifestaciones, de malos augurios. En todas las regiones pasaba lo mismo: las criaturas de los Siameses, horadaban los caminos, andaban con libertad por el mundo. Además de los descendientes indirectos, que nada sabían de su linaje, también las criaturas primigenias, las que habían sido creadas en el principio de los tiempos, las bestias, los grandes seres. Banyana, la sacerdotisa guerrera y Cadmo, el hechicero de la doble espada; eran los padres del Elegido. Nunca habían supuesto tal situación.
Las lágrimas rodaban por sus rostros, mientra el rito comenzaba. El Maestro de Tiempo, hizo todos los preparativos, los músicos sagrados tocando su instrumentos mágicos, entonaban los cánticos de apertura. Los monjes y heremitas concentraban su poder. Todo estaba pronto para la apertura. Ellos, los padres, Banyana y Cadmo, no podían ir junto con él. Sería peligroso verlos juntos, los agentes de los Siameses sabían que serían los padres, pero aún desconocían al pequeño de apenas unos meses. En los alrededores, miembros de la Orden vigilaban al lado de los efectivos de la Agencia.
Las vibraciones dentro de la caverna se congregaban y mezclaban, se confundían y se enredaban. En el centro de la cueva, una esfera comenzó a materializarse, un viento azotó a los presentes y una gran luz se hizo presente. El portal estaba abierto. Hun Yan, el guerrero sin rostro, entrenado por los propios padres del Elegido, sería quien se encargaría de guiarlo a través de los tiempos y las realidades. Junto con el, el pequeño entraría en enseñanza al lado de los más grandes maestros de la Orden.
Los padres entregaron a su vástago a Hun Yan, y el lo tomó entre sus brazos, tomó un frasco y recogió en él una lágrima de cada uno de los padres. Dió un paso atrás y volvió su espalda a los ojos de Banyana y Cadmo. Entró en el vórtice y desapareció. Ellos, los padres, la roca y la raíz de la esperanza se postraron a meditar.
Así pasó el tiempo, infinito y maleable, para dar paso a las largas horas que duraría el ritual. A través de las finas hebras de los años y las edades, el Elegido viajaría para conocer todo lo que la Orden y Hermandad tenía para enseñarle y hacer frente a los treinta días de oscuridad.
Cada vez que, en un remoto lugar del tiempo, el Elegido se reencontraba con sus padres, en el rostro de Banyana, una lágrima corría hasta su boca para convertirse en un cristal esmeralda, mientras que de los ojos de Cadmo, la lágrima rodaba hasta tocar el polvo del suelo y convertirse en un rubí. Los pequeños, los iluminati, recogían aquellas joyas con sus cepillos de raiz de canela y los entregaban a las meigas y stregas que confeccionaban con ellos, engarzándolos en sus propios cabellos, un collar que entregarían al la vuelta del Elegido.
El Gran Dragón se acercó a los padres y les dijo: "Jamás, nunca, he tenido aprendiz más sensato y más poderoso. Terminó su aprendizaje conmigo de manera ejemplar", y soltó una gran carcajada que cimbró las profundidades de la montaña. Así, cada uno de los grandes maestros de la Orden se iba acercando a los padres y diciéndoles cómo se había desarrollado su hijo a lo largo de la enseñanza que estaba recibiendo. Ellos, Banyana y Cadmo, veían ahora a su hijo como un adolescente orgulloso y poderoso, pero con la mente ágil y el alma serena. Era como mirar un enorme lago, cuyas profundidades son desconocidas y sentir el poder que emana de las estrellas y las tierra.
El tiempo pasaba y los inciensos de la sala enrarecían el ambiente. Los presentes que llevaban los gentiles a los pies de los padres, como ofrenda para estos y para su hijo, se juntaban a sus pies: armaduras, espadas, joyas, inciensos.
De pronto, todas las luces se apagaron. Un silencio pobló la caverna, nada se movía. Todos permanecían alertas. No había señales de intrusos, los sentinelas no habían emitido ninguna señal de alerta. Sin embargo Banyana y Cadmo, sentían la presencia poderosa de un intruso. El Maestro de Tiempo alzó su voz y dijo: "El portal ha sido cerrado". Ambos, los padres, detuvieron un grito de dolor en sus gargantas. Cadmo alzó la mano y a una orden la luz se hizo en el centro de la sala. Banyana ya tenía su espada en la mano. Los maestros entonaron un canto de protección y se desvanecieron. En el centro sólo estaban los padres del Elegido.
El aire fue cortado y Cadmo apenas pudo detener el filo de la espada que lo atacaba, un rápido movimiento de su túnica confundió el blanco. Banyana ya lanzaba sus conjuros de inmovilización, pero pegaban en la roca. Ambos, Cadmo y Banayana, espalda con espalda, giraban buscando al enemigo. Un golpe de energía los separo a sendos extremos de la caverna. La luz se apagó. Banyana proyectó su energía para hacer un escaneo de mental de la caverna, sólo estaba Cadmo. Pero detrás de él, una energía se agitó de pronto, tuvo apenas tiempo de derribar a su amado con una vorágina de energía que lo golpeó en el vientre y lo tiró hacia atrás.
Cadmo, en la confusión, alcanzó a rozar el cuerpo de su atacante cuando caía de espaldas. Materializó una cadena que recorrió toda la caverna buscando a su adversario, nada. Escuchó el frágil respiro de otra persona. Juntó su poder y lanzó las cadenas hacia ese lugar. Nada. Las cadenas se incrustaron en la roca y ya no podían moverse. Banyana y Cadmo, en un mismo pensamiento, lanzaron sus espadas al aire, mientras entonaban los cánticos de la destrucción, y los cánticos de la roca. Las espadas alzaron el vuelo y giraron al rededor de la caverna a velocidades inpensables, atravesando el las esferas. Ambas se dirigieron hacia el mismo lugar. No permitirían que había boicoteado los planes de la Orden y que los había hecho perder a su hijo saliera vivo de la cueva. Las espadas se enfrentaron al filo oculto del agresor. No daba paso atrás era hábil como el que más, ágil guerrero y versado en magia. Mientras las espadas se enredaban en un combate poderoso, Cadmo y Banaya lanzaron sus conjuros al cuerpo, ahora visible del intruso. Éste sin más los rebotaba o los destruía. Una llama violeta alcanzó a Banyana y una patada en el abdomen la hizo desvanecerse. Cadmo lleno de ira, se avalanzó contra el atacante, junto todo su poder en un golpe poderoso y lo dirigió al rostro del asesino, seguro de que era uno de los agente de los Siameses. Éste detuvo el golpe con una sola mano y con el mango de la espada golpeo en el rostro a Cadmo, que cayó al suelo desmayado. Antes de que ambos, los esposos, perdieran la conciencia, escucharon la voz de Hun Yan: "Su entrenamiento ha sido completado. Ha vencido a los más poderosos de la Orden. Salve al Elegido..."
Cuando abrieron los ojos, frente a ellos había un rostro preocupado, casi angustiado. "Estarán bien. Hace muchas décadas que no perdían una batalla. Esa será su herida más grave, la del orgullo". Era el Maestro de Tiempo. Banyan y Cadmo soltaron a llorar y juntos se acercaron a su hijo y lo abrazaron.
Con más de veinte años encima, el Elegido había regresado para enfrentar a los más poderosos elementos que tenía la Orden, sus padres. Ese era el final de su entrenamiento. Estaba listo para los treinta días de oscuridad de los Siameses.
Hun Yan, se postró y entregó sus respetos a los padres, quienes de buen grado lo aceptaron. El resto de la cermonia fue de regocijo y los padres se unieron a su hijo en la celebración de su regreso.
Ya estaban todos reunidos. Los Vigilantes habían convocado la junta general de sus filas. Los días de la oscuridad, que durante tantas eras habían sido anunciados, estaban por comenzar. Los reunidos en la Cueva de las Asambleas, venían de todas las regiones, de todos los tiempos, de todas las realidades. Ellos habían pensado que ya había pasado el peligro, pero cuando nació el Elegido, supieron que los días estarían cerca. Antes del primer año de vida del Elegido, comenzaron los avisos. La Tierra se lleno de manifestaciones, de malos augurios. En todas las regiones pasaba lo mismo: las criaturas de los Siameses, horadaban los caminos, andaban con libertad por el mundo. Además de los descendientes indirectos, que nada sabían de su linaje, también las criaturas primigenias, las que habían sido creadas en el principio de los tiempos, las bestias, los grandes seres. Banyana, la sacerdotisa guerrera y Cadmo, el hechicero de la doble espada; eran los padres del Elegido. Nunca habían supuesto tal situación.
Las lágrimas rodaban por sus rostros, mientra el rito comenzaba. El Maestro de Tiempo, hizo todos los preparativos, los músicos sagrados tocando su instrumentos mágicos, entonaban los cánticos de apertura. Los monjes y heremitas concentraban su poder. Todo estaba pronto para la apertura. Ellos, los padres, Banyana y Cadmo, no podían ir junto con él. Sería peligroso verlos juntos, los agentes de los Siameses sabían que serían los padres, pero aún desconocían al pequeño de apenas unos meses. En los alrededores, miembros de la Orden vigilaban al lado de los efectivos de la Agencia.
Las vibraciones dentro de la caverna se congregaban y mezclaban, se confundían y se enredaban. En el centro de la cueva, una esfera comenzó a materializarse, un viento azotó a los presentes y una gran luz se hizo presente. El portal estaba abierto. Hun Yan, el guerrero sin rostro, entrenado por los propios padres del Elegido, sería quien se encargaría de guiarlo a través de los tiempos y las realidades. Junto con el, el pequeño entraría en enseñanza al lado de los más grandes maestros de la Orden.
Los padres entregaron a su vástago a Hun Yan, y el lo tomó entre sus brazos, tomó un frasco y recogió en él una lágrima de cada uno de los padres. Dió un paso atrás y volvió su espalda a los ojos de Banyana y Cadmo. Entró en el vórtice y desapareció. Ellos, los padres, la roca y la raíz de la esperanza se postraron a meditar.
Así pasó el tiempo, infinito y maleable, para dar paso a las largas horas que duraría el ritual. A través de las finas hebras de los años y las edades, el Elegido viajaría para conocer todo lo que la Orden y Hermandad tenía para enseñarle y hacer frente a los treinta días de oscuridad.
Cada vez que, en un remoto lugar del tiempo, el Elegido se reencontraba con sus padres, en el rostro de Banyana, una lágrima corría hasta su boca para convertirse en un cristal esmeralda, mientras que de los ojos de Cadmo, la lágrima rodaba hasta tocar el polvo del suelo y convertirse en un rubí. Los pequeños, los iluminati, recogían aquellas joyas con sus cepillos de raiz de canela y los entregaban a las meigas y stregas que confeccionaban con ellos, engarzándolos en sus propios cabellos, un collar que entregarían al la vuelta del Elegido.
El Gran Dragón se acercó a los padres y les dijo: "Jamás, nunca, he tenido aprendiz más sensato y más poderoso. Terminó su aprendizaje conmigo de manera ejemplar", y soltó una gran carcajada que cimbró las profundidades de la montaña. Así, cada uno de los grandes maestros de la Orden se iba acercando a los padres y diciéndoles cómo se había desarrollado su hijo a lo largo de la enseñanza que estaba recibiendo. Ellos, Banyana y Cadmo, veían ahora a su hijo como un adolescente orgulloso y poderoso, pero con la mente ágil y el alma serena. Era como mirar un enorme lago, cuyas profundidades son desconocidas y sentir el poder que emana de las estrellas y las tierra.
El tiempo pasaba y los inciensos de la sala enrarecían el ambiente. Los presentes que llevaban los gentiles a los pies de los padres, como ofrenda para estos y para su hijo, se juntaban a sus pies: armaduras, espadas, joyas, inciensos.
De pronto, todas las luces se apagaron. Un silencio pobló la caverna, nada se movía. Todos permanecían alertas. No había señales de intrusos, los sentinelas no habían emitido ninguna señal de alerta. Sin embargo Banyana y Cadmo, sentían la presencia poderosa de un intruso. El Maestro de Tiempo alzó su voz y dijo: "El portal ha sido cerrado". Ambos, los padres, detuvieron un grito de dolor en sus gargantas. Cadmo alzó la mano y a una orden la luz se hizo en el centro de la sala. Banyana ya tenía su espada en la mano. Los maestros entonaron un canto de protección y se desvanecieron. En el centro sólo estaban los padres del Elegido.
El aire fue cortado y Cadmo apenas pudo detener el filo de la espada que lo atacaba, un rápido movimiento de su túnica confundió el blanco. Banyana ya lanzaba sus conjuros de inmovilización, pero pegaban en la roca. Ambos, Cadmo y Banayana, espalda con espalda, giraban buscando al enemigo. Un golpe de energía los separo a sendos extremos de la caverna. La luz se apagó. Banyana proyectó su energía para hacer un escaneo de mental de la caverna, sólo estaba Cadmo. Pero detrás de él, una energía se agitó de pronto, tuvo apenas tiempo de derribar a su amado con una vorágina de energía que lo golpeó en el vientre y lo tiró hacia atrás.
Cadmo, en la confusión, alcanzó a rozar el cuerpo de su atacante cuando caía de espaldas. Materializó una cadena que recorrió toda la caverna buscando a su adversario, nada. Escuchó el frágil respiro de otra persona. Juntó su poder y lanzó las cadenas hacia ese lugar. Nada. Las cadenas se incrustaron en la roca y ya no podían moverse. Banyana y Cadmo, en un mismo pensamiento, lanzaron sus espadas al aire, mientras entonaban los cánticos de la destrucción, y los cánticos de la roca. Las espadas alzaron el vuelo y giraron al rededor de la caverna a velocidades inpensables, atravesando el las esferas. Ambas se dirigieron hacia el mismo lugar. No permitirían que había boicoteado los planes de la Orden y que los había hecho perder a su hijo saliera vivo de la cueva. Las espadas se enfrentaron al filo oculto del agresor. No daba paso atrás era hábil como el que más, ágil guerrero y versado en magia. Mientras las espadas se enredaban en un combate poderoso, Cadmo y Banaya lanzaron sus conjuros al cuerpo, ahora visible del intruso. Éste sin más los rebotaba o los destruía. Una llama violeta alcanzó a Banyana y una patada en el abdomen la hizo desvanecerse. Cadmo lleno de ira, se avalanzó contra el atacante, junto todo su poder en un golpe poderoso y lo dirigió al rostro del asesino, seguro de que era uno de los agente de los Siameses. Éste detuvo el golpe con una sola mano y con el mango de la espada golpeo en el rostro a Cadmo, que cayó al suelo desmayado. Antes de que ambos, los esposos, perdieran la conciencia, escucharon la voz de Hun Yan: "Su entrenamiento ha sido completado. Ha vencido a los más poderosos de la Orden. Salve al Elegido..."
Cuando abrieron los ojos, frente a ellos había un rostro preocupado, casi angustiado. "Estarán bien. Hace muchas décadas que no perdían una batalla. Esa será su herida más grave, la del orgullo". Era el Maestro de Tiempo. Banyan y Cadmo soltaron a llorar y juntos se acercaron a su hijo y lo abrazaron.
Con más de veinte años encima, el Elegido había regresado para enfrentar a los más poderosos elementos que tenía la Orden, sus padres. Ese era el final de su entrenamiento. Estaba listo para los treinta días de oscuridad de los Siameses.
Hun Yan, se postró y entregó sus respetos a los padres, quienes de buen grado lo aceptaron. El resto de la cermonia fue de regocijo y los padres se unieron a su hijo en la celebración de su regreso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)